Consulte al Dr. Pablo García Fernández
irPublicada el 01 de Junio del 2010 - 750 Lectura/s
El abuso y una utilización incorrecta entraña riesgos serios
Lucir un cuerpo bronceado se ha convertido hoy en día casi en una obligación estética y en toda una carta de presentación ante los demás. Los cánones de belleza actuales imponen los tonos dorados en la piel en cualquier estación, y la única forma de mantener el moreno durante todo el año es recurrir a medios artificiales como el solarium.
Los amplios horarios de apertura de los centros de bronceado ¿algunos abren sus puertas incluso los domingos- y unos precios económicos -un bono de 12 sesiones cuesta unas 5.000 pesetas- han incrementado notablemente la demanda de este tipo de servicios, y hoy en día toda peluquería, salón de belleza o gimnasio que se precie ha incorporado lámparas de rayos UVA, prometiendo un bronceado rápido e inofensivo. Sin embargo, las radiaciones UVA artificiales no son tan inocentes como parecen si no se realiza un correcto uso de los solariums.
Además de manchas en la piel y cataratas precoces, el exceso de rayos UVA ¿recordemos que la piel tiene memoria- puede provocar efectos mucho más graves. Hay expertos dermatólogos que incluso relacionan los rayos UVA con el cáncer. No se trata de crear falsa alarma, pero deviene fundamental que el uso de rayos UVA se realice de manera responsable, sin abusar de ellos y en centros con personal cualificado.
La acción de las camas solares es el resultado de una compleja tecnología que consiste, a grandes rasgos, en filtrar los rayos B, responsables tradicionalmente de la formación de distintos tipos de cáncer cutáneo, de manera que la piel sólo estaría expuesta a la radiación ultravioleta A, la cual, en teoría, provoca envejecimiento cutáneo pero no problemas de salud. Pero sólo en teoría, ya que los especialistas insisten en que los rayos UVA están directamente relacionados con las alteraciones del ADN celular, reacciones fotoalérgicas y fototóxicas, lesiones actínicas (precursoras de lesiones tumorales), el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de cataratas.
El doctor Carlos Guillem, presidente de la Academia Valenciana de Dermatología no ha dudado en declarar a CONSUMER que los rayos UVA son un peligro para piel. Este especialista, que desarrolla su labor en el Instituto Valenciano de Oncología (IVO), considera que el estar moreno supone más un inconveniente que una ventaja, "los rayos ultravioleta dañan nuestra piel porque la atraviesan afectando las células vivas de la piel, inflamándolas y produciendo la conocida quemadura solar. En un esfuerzo por evitar el futuro daño, la piel genera pigmentos (la melanina), dándole un aspecto bronceado. Pero el daño se acumula año tras año, bronceado tras bronceado. Los efectos más graves tienen a aparecer a largo plazo y por ello aún son muchos los españoles que no ven relación ninguna entre el binomio Rayos UVA-Cáncer".
Mucho han cambiado las cosas desde que en los años 70 salieran al mercado los primeros modelos de lámparas bronceadoras. Por aquel entonces, las camas solares sólo tenían una parte superior, por lo que para conseguir tener moreno todo el cuerpo era necesario estar "vuelta y vuelta". El mundo del sol artificial ha evolucionado de tal forma que actualmente es posible adquirir un rápido y uniforme bronceado en 3 sesiones de 15 minutos, o hacerlo de pie en sesiones de poco menos de 6 minutos. El precio de cada sesión oscila entre las 600 y las 2.450 pesetas, dependiendo de si el sistema de bronceado es "normal" o "ultra-rápido". Sin embargo, lo habitual, y más económico, es adquirir bonos de 6, 10 ó 12 sesiones.
También es posible alquilar estos aparatos, hay empresas que se dedican a ello instalándolas en el domicilio del cliente, por una o varias semanas. El coste de ponerse moreno en casa varía entre las 9.500 pesetas por una semana, y las 25.000 pesetas un mes completo. Quien desee tener un aparato de rayos UVA a su libre disposición las 24 horas del día, 365 días al año, y disponga de un lugar en su casa para ello, también puede comprar su propia cama solar. Las hay desde 90.000 hasta 500.000 pesetas, dependiendo del modelo.
Se distinguen cuatro tipos de piel, dependiendo de su resistencia al sol que vendrá dada por su capital solar, la cantidad de melanina que se tenga y por el código genético.
El riesgo que entrañan los aparatos de rayos UVA ha llevado al Instituto Nacional de Consumo (INC) a poner en marcha una campaña nacional para controlar que se realice un correcto uso de los 168.000 aparatos de bronceado que existen en salones de belleza, gimnasios, peluquerías y solariums. El INC recuerda a los responsables de los centros que utilizan esos artículos "la obligación de garantizar un servicio libre de riesgos".
Pero a pesar del interés mostrados por las Administraciones Central y Autonómicas, lo cierto es que, como denuncian los dermatólogos, en nuestro país hay una notoria laguna legal respecto al uso de este tipo de aparatos. Según los especialistas, sería preciso un control de las dosis emitidas, de la cantidad de días que se puede recibir, así como un ajuste regular de este tipo de aparatos, que con el tiempo se estropean y sufren un proceso de contaminación, que conlleva una emisión menor de UVA y el comienzo de una emisión de rayos ultravioleta B (UVB), que son los responsables del cáncer de piel, pudiendo llegar a producirlo. Además, en el caso de avería o mantenimiento incorrecto, algunos de estos aparatos pueden empezar a producir radiaciones ultravioleta de tipo C, provocando quemaduras en la piel.
Los dermatólogos también denuncian que el personal que maneja estas camas, cabinas y lámparas suele carecer de los conocimientos mínimos de fotobiología y dermocosmética. Para el doctor Guillem, "a este vacío legal hay que suma, además, la existencia de una publicidad totalmente engañosa en algunos folletos publicitarios empleados por los Centros de Rayos UVA".
En el Boletín de Infoconsumo del INC número 20 (año 1998) ya se hacía alusión a un proyecto de decreto en regulación de los centros de bronceado. Entre los años 1998 y 1999, varias publicaciones se hicieron eco de esta noticia en el sentido de la tramitación de un proyecto por el Ministerio de Sanidad que obligaría a estos centros a poner en lugar visible las advertencias necesarias para un uso correcto de los aparatos de rayos UVA y las precauciones en caso de tomar ciertos medicamentos, entre otras obligaciones. Y parece que todo se quedó en proyecto.
La tendencia cada vez mayor a tomar el sol con escasa precaución y, sobre todo, con poca protección, ha triplicado la incidencia del melanoma (el más agresivo de los cánceres de piel, que se origina en las células que producen la melanina, la sustancia que da el color a nuestra piel) que en todo el mundo y de una forma especial en España, donde el cáncer de piel es ya el segundo más frecuente, sólo superado por el de pulmón en el hombre y el de mama en la mujer.
El melanoma maligno está escalando puestos a pasos agigantados en la escala de procesos oncológicos más frecuentes en la población mundial (anualmente se diagnostican en todo el mundo 100.000 casos nuevos, y aunque su frecuencia dentro de los cánceres de piel está entre el 1,5 y el 7 %, representa el 65 % de todas las muertes por cáncer de piel, lo que indica su alto potencial de agresividad) y las perspectivas de futuro son poco alentadoras. Su incidencia aumenta exponencialmente, con un crecimiento del 7% anual y se duplica cada 10 o 20 años.
En el caso de España, en los últimos años, los casos de melanoma se han triplicado debido a los nuevos hábitos de tomar el sol con poca precaución y con menos protección. Además, se trata de un tumor difícil de diagnosticar, sobre todo porque se acude tarde al médico por no dar demasiada importancia a las quemaduras solares.
Pese a todo lo dicho, no hay que olvidar que el astro rey es una fuente de salud que, como ocurre con todas las demás, debe usarse adecuadamente para aprovechar todos sus beneficios, ya que todos sus peligros se derivan de una exposición excesiva e irresponsable.
Está demostrado que el sol es fuente de salud y energía. La luz solar ayuda a fortalecer huesos y músculos, mejora el estado de ánimo, aumenta la capacidad del sistema inmune para hacer frente a agresiones externas y es imprescindible para producir la vitamina D en el cuerpo (fundamental en el metabolismo del calcio). También previene el raquitismo en los niños y, finalmente, es beneficiosa en el tratamiento de patologías dermatológicas como la psoriasis o el acné (la PUVA terapia, aplicada por especialistas, mejora el estado de las lesiones, acelera la cicatrización y reduce la intensidad de la enfermedad).
La clave para disfrutar del sol es, una vez más, la moderación. Las autoridades sanitarias repiten año tras año mensajes que, hasta ahora, han tenido poco calado en la sociedad. De hecho, nueve de cada 10 españoles saben que el sol provoca daños y que la manera de evitarlo es utilizar una protección adecuada. Sin embargo, sólo seis de cada 10 adoptan alguna medida preventiva que, la mayoría de las veces, resulta insuficiente.