Ácidez de estómago. rincón del paciente.

La mucosa del estómago tolera el jugo gástrico ácido pero cuando este líquido sube hasta el esófago (reflujo gastroesofágico) aparece la acidez porque el esófago no está preparado para ese pH ácido por lo que puede aparecer ardor en la “boca del estómago”, pero en la mayoría de los casos la sensación es que los alimentos o líquidos vuelven hacia la boca

Todos hemos padecido en alguna ocasión la molestia que ocasiona la salida del ácido que normalmente se encuentra en el estómago hacia el esófago, generalmente asociada a la toma de alimentos o bebidas y denominada en nuestro entorno como “ardores”.

Los estudios determinan que el 7% de las personas padece acidez a diario y un 15% lo soportan varias veces al mes y, asimismo, el 25% de las mujeres embarazadas experimentan esta situación por el aumento de presión abdominal.

Generalmente surge cuando el esfínter esofágico inferior -la llave que cierra el flujo del estómago hacia el esófago- no se cierra completamente o existe un vaciado incompleto del esófago, a pesar de que el aumento de saliva actúa como mecanismo de defensa.

Estas “ardentías” pueden surgir en condiciones normales ante comidas copiosas o el consumo de excesivo líquido “no acuoso”, pero cuando aparecen con frecuencia tras la comida rutinaria, al tumbarse o inclinarse hacia delante o comienzan a ser intensas, aparece dolor o sensación de “nudo en la garganta” es cuando hay que acudir al médico para que realice una valoración de los desencadenantes, siendo la prueba idónea es la endoscopia aunque también se utiliza la radiografía tras la ingesta de líquidos para revestir el esófago, la manometría mediante un tubo que mide la función del músculo más el esfínter y el pH de 24 horas que se realiza mediante la introducción de una cánula a través de la nariz para medir la cantidad de reflujo.

Para prevenir estas situaciones es conveniente realizar varias comidas ligeras y templadas al día sin beber, comiendo despacio para evitar tragar aire, evitando después de comer realizar ejercicio o acostarse y por la noche cenar 2 horas antes de descansar.

Asimismo, es prioritario evitar alimentos grasos o picantes, los fritos, el vinagre, el ketchup, la mostaza, las cebollas crudas, los cítricos si originan molestias y los dulces en general.

Es prioritario, igualmente, descartar las bebidas gaseosas, el alcohol, el café y el tabaco, si se consume carne es preferible a la plancha, la leche parece ser que estimula la acidez gástrica por lo que es aconsejable descartarla o tomarla desnatada.

Es requisito indispensable que al dormir no se apoye el abdomen directamente sobre la cama e intentar hacerlo del lado izquierdo teniendo la cabeza más alta que el cuerpo, con un par de almohadas se consigue.

Adelgazar -en caso de sobrepeso- intentar evitar el estreñimiento con comidas ricas en fibras y no llevar ropa ajustada que presione el abdomen mejoran la acidez, siendo básico consultar al médico qué medicamentos pueden originar la pirosis, por ejemplo, antiinflamatorios, analgésicos o antibióticos.

Como “remedios sencillos” cuando aparece el malestar, de forma esporádica, puede ser útil beber agua o comer algo de manzana o de zanahoria e, igualmente, echar mano de infusiones que pueden mejorar la molestia como la resultante de hervir en agua una cucharada grande de manzanilla y otra de semillas de hinojo que tras 15 minutos de reposo se beberá tras la comida.

Los antiácidos que todos conocemos son efectivos pero se utilizan con excesiva frecuencia ante la más leve molestia lo que puede generar cierta dependencia y si existe una patología de base puede enmascararse, a lo que hay que añadir que su uso prolongado puede acarrear desequilibrios minerales.

Partiendo de la base de que hay otras lesiones, infecciosas por ejemplo, que pueden provocar una sintomatología parecida hay que descartarlas, la medicación -que debe ser realizada por el facultativo- irá encaminada a proteger la mucosa del esófago del reflujo gastroesofágico o de los medicamentos ya citados y en caso de esofagitis establecida desencadenar la cicatrización para evitar la progresión de la lesión a fases más complicadas, siendo actualmente el tratamiento más consolidado, los inhibidores de la bomba de protones basándonos, además, estudios expuestos aconsejan empezar con los fármacos más potentes para después reducirlos al mínimo efectivo, hablamos de cifras de curación del 90%.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com