Adolescencia. Orientación a padres y adolescentes.

 

ADOLESCENCIA:
 
Durante la adolescencia cambia la apariencia de los jóvenes, debido a los eventos hormonales de la pubertad. El cuerpo se transforma en el de un adulto.
También cambia el modo de pensamiento y se adquiere mayor competencia en el pensamiento abstracto.
Los sentimientos cambian casi del todo y se enfrentan a la tarea más importante que es la de lograr la identidad, incluida la identidad sexual que perdura posteriormente en la edad adulta.
La Adolescencia comienza alrededor de los 10 años hasta los 19 años aproximadamente. Ni el comienzo ni el fin están marcados con exactitud ( aunque existe una delimitación general brindada por la OMS, que compartimos y de la que nos valemos para el trabajo con los grupos de adolescentes). Se considera que la adolescencia comienza sucesivamente a la pubertad, proceso que conduce a la madurez sexual o a la fertilidad.
 
El adolescente busca dar sentido coherente a su yo en relación a las normas y pautas de la cultura en la que está inserto. Según Erikson, los adolescentes forman su identidad no sólo tomando como modelo a otras personas, como lo hacen los niños, sino también debiendo determinar y organizar sus capacidades, necesidades, intereses y deseos para expresarlos luego en un contexto social.
 
El adolescente debe realizar durante todo el proceso evolutivo que atraviesa desde el inicio de la adolescencia, tres duelos fundamentales:
          El duelo por el cuerpo infantil,
          El duelo por la idealización de sus padres como seres perfectos
          El duelo por la pérdida de la inocencia de la infancia.
 
El logro más importante del adolescente es el establecimiento de su identidad en modo estable, coherente y congruente con su deseo y su verdad subjetiva. La primacía del falo como representación de la elaboración y conjunción de las pulsiones parciales es un hito que marca un antes y un después en el adolescente.
 
El grupo de pares es fundamental en el tránsito por la adolescencia. El sujeto encuentra en su grupo de pares la posibilidad de manifestar su rebeldía de modo compartido y aceptable.
La rebeldía durante la adolescencia es congruente con el proceso en sí mismo y no representa un aspecto negativo, sino por el contrario posibilita el desarrollo y el establecimiento de la identidad sana.
 
Es importante saber que durante los años que dura el proceso de la adolescencia, existen diferenciadas etapas y cada una de las mismas involucra diferentes habilidades, comportamientos y modalidades de relación con el medio familiar, escolar, social y comunitario.
 
La adolescencia en nuestra cultura está adquiriendo lamentablemente connotaciones negativas, que en realidad son producto de la presencia de modelos distorsionados que desde la familia o desde la sociedad se les brinda a los menores. Sin embargo la adolescencia es un proceso de vital importancia para cada mujer y hombre, ya que posibilita al sujeto poder ubicarse en el mundo desde un lugar que le ofrecerá la alternativa de vivir su adultez de manera singular, seguramente con espacios fallidos pero sin embargo con éxitos logrados.
 
Cuidemos a nuestros adolescentes. Nuestra tarea como adultos es la de establecer limites, instaurar espacios de comunicación, confianza y empatía. Guiarlos sin presiones y sin construirles el camino. Al camino lo construyen ellos, pero la calidad y seguridad del mismo dependerá de cómo los adultos aporten los afectos de confianza, seguridad, contención en el acompañamiento de sus hijos y sobretodo a partir de los modelos sanos de identificación que brinden y otorguen.
 
Déjame hablarte; déjame expresarme; déjame ser y buscarme. No ves que algo en mi está cambiando y me siento desorientado y confundido?. Necesito de tu mirada atenta, pero no me invadas. Quiero aprender a dar nuevos pasos y saber que si caigo tú estarás allí. Pero déjame darlos solo. Tu sólo acompáñame y quiéreme. Bríndame tu amor, tu apoyo y tu sabiduría. Déjame reconocer el mundo desde mi mirada y explorarlo con la seguridad de que estarás allí para aclarar mis inquietudes. Dame tu mano como cuándo era un niño, pero luego suelta la mía y une las tuyas brindándome lo mejor”.
 
Dr. Luis Fernando Berta  (Argentina)