Adolescentes y tabaco. Fumar. adicción.

 Los adolescentes españoles comienzan a fumar, de media, hacia los 13 años y medio de edad. Como explica Alejandro Pérez Milena, médico de familia y coordinador del Grupo de Estudio del Adolescente de la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFyC), “a partir de esa edad hay un incremento significativo del tabaquismo. Se pasa de un consumo de prueba, a otro ligado a los momentos de ocio”.

De este modo, los adolescentes de entre 16 y 18 años fuman mucho más que los más jóvenes. “Algo más de un 25% de los adolescentes de 18 años de edad fuma todos los días”. Y, según un estudio realizado por este grupo de la SAMFyC, “los adolescentes consumen de media entre 8 y 10 cigarrillos por día. Este consumo se incrementa cuando se fuma en fin de semana o en momentos asociados al ocio, y llega a 15-20 cigarrillos diarios”.

El primer cigarrillo en la adolescencia

La presión del grupo de amigos es un factor fundamental para iniciarse en el hábito tabáquico. “La necesidad de establecer relaciones sociales puede hacer que los adolescentes se sientan obligados a ir a los lugares de ocio (como el botellón) donde fumar es algo normal”, explica Pérez. “Está comprobado que los adolescentes no fuman si los amigos no apoyan el consumo de tabaco”, afirma. Como señala el informe ‘Juventud y tabaquismo’, de la Fundación Pfizer, tener amigos fumadores es la principal razón para que los jóvenes empiecen a fumar.

Entre los adolescentes, el consumo de tabaco está más extendido entre las chicas, aunque los hombres suelen fumar más cantidad y con mayor frecuencia

Entre los adultos, hay más hombres fumadores que mujeres fumadoras. Sin embargo, entre los adolescentes, el consumo de tabaco está más extendido entre las chicas, “aunque los hombres jóvenes suelen fumar más cantidad y con mayor frecuencia”, apunta el experto.

También los motivos que llevan a fumar son diferentes según el género. Así, según aclara este especialista, para los adolescentes varones, “fumar supone un rol de autoridad personal en relación a sus iguales, un paso hacia la madurez y la aceptación de la uniformidad del grupo de amigos”. Es decir, fuman para hacerse los importantes, ganar poder en su grupo de amigos y sentirse mayores. En cambio, en las chicas “predomina la curiosidad, la sensación de control del peso y la influencia positiva que ejerce el hecho de fumar para mejorar su relación de pareja”, señala Pérez.

La adicción a la nicotina de los jóvenes

Por otro lado, tras el inicio del consumo de tabaco se puede generar una dependencia física. Como resalta Pérez, “hasta la mitad de los fumadores adolescentes presenta una adicción a la nicotina. Y esta dependencia es elevada en uno de cada cinco”. La dependencia es un factor que facilita que se mantenga su consumo.

Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts (EE.UU.) asegura que los adolescentes son más vulnerables a los efectos adictivos de la nicotina, ya que su cerebro todavía está en desarrollo. Esta adicción puede generarse desde la primera calada. Según los datos de esta investigación, el 40% de los 332 adolescentes evaluados mostró síntomas de adicción, aunque muchos de ellos solo habían probado el tabaco una vez.

Además, no hay que olvidar que los riesgos asociados con fumar son peligrosos, y que aumentan cuanto antes se empiece la costumbre. Los especialistas del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) en un estudio realizado en 2008, apuntaban que, debido a la precocidad con que se inicia el hábito tabáquico, cada vez hay más casos de cáncer de pulmón por debajo de los 40 años.

Adolescentes: acceso fácil al tabaco

Para Alejandro Pérez, “el tabaco sigue teniendo una gran aceptación social que normaliza su consumo: los adolescentes pueden ver el tabaquismo como una actividad normal de la vida diaria”. A pesar de que no está permitido que los menores de 18 años compren tabaco, para ellos sigue siendo muy fácil adquirirlo. Y este fácil acceso a una sustancia tan adictiva es un problema en la lucha contra el tabaquismo entre los adolescentes. “Evitar la venta indiscriminada a menores de edad es una medida altamente eficaz contra el tabaquismo en los jóvenes”, asevera el especialista.

La prevención del tabaquismo, la mejor estrategia

La mejor manera de evitar los problemas asociados al tabaco es prevenir su consumo. El Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, estima que hasta un millón de españoles podría haber dejado de fumar desde que entró en vigor la actual Ley Antitabaco, en enero de 2011, que prohíbe hacerlo en bares, restaurantes y otros locales de ocio. Según el informe ‘Juventud y tabaquismo’, la ley ha provocado un descenso del consumo entre los jóvenes. Incluso, señala el estudio, “la gran mayoría de los jóvenes, incluidos los que fuman, valora de forma positiva la nueva ley antitabaco”.

Por otro lado, el entorno del adolescente desempeña un papel muy relevante para prevenir que fume. “Las actitudes de los padres también condicionan -añade Alejandro Pérez Milena-, ya que un ambiente sin humo en el hogar y la vigilancia de los progenitores ante el tabaquismo de sus hijos son factores protectores”. 

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