Alerta sanitaria por E. coli Enterohemorrágica

Alerta sanitaria por E. coli Enterohemorrágica

Las autoridades sanitarias alemanas han confirmado que los pepinos españoles no son el origen del brote alimentario del norte de Alemania

Hace unos días saltaba a la luz la noticia de un brote toxiinfeccioso en Alemania relacionado presuntamente con el consumo de pepinos de origen orgánico. Los casos podrían ser consecuencia de la contaminación de estas hortalizas por Escherichia coli Enterohemorrágica, productora de toxina shiga (STEC), una bacteria tan peligrosa como rara. Aunque en un principio se relacionó con el consumo de pepinos contaminados de origen español, los datos más recientes señalan que este alimento no es el responsable del brote. Así lo han confirmado las autoridades sanitarias alemanas: los pepinos españoles no son el origen del grave brote alimentario en el norte de Alemania. Los análisis revelan que las cepas de E.coli Enterohemorrágica STEC encontradas en los afectados, correspondientes a la variedad O104 H4, no coinciden con las halladas en los pepinos españoles. De momento son 16 las personas fallecidas y más de un millar de afectados dentro y fuera de Alemania, entre ellas, un español que habría viajado a Alemania y que permanece ingresado en el Hospital Donostia de San Sebastián. Las autoridades sanitarias vascas investigan si este caso está relacionado con el brote detectado en el país germano.

  • Autor: Por MAITE PELAYO
  • Última actualización: 1 de junio de 2011
 La Red de Alerta Alimentaria Comunitaria (RASFF), el organismo europeo encargado de vigilar y comunicar de manera rápida y precisa cualquier riesgo relacionado con la seguridad alimentaria a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), ha anunciado que dos empresas españolas productoras de pepinos podrían estar implicadas en este brote. El comunicado mencionaba también a una empresa holandesa. Según se señaló en ese momento, los casos podrían ser consecuencia de la contaminación de estas hortalizas por una bacteria patógena. Las autoridades sanitarias alemanas establecieron entonces una relación entre la bacteria aislada en los pacientes afectados, una cepa de E. coli STEC y la encontrada en las muestras de los pepinos presuntamente contaminados de origen español, relación descartada por estos mismos responsables sanitarios.

En la actualidad, son ya 16 las personas fallecidas y más de un millar de afectados dentro y fuera de Alemania. No obstante, aunque es evidente que el riesgo cero no existe, no hay ningún motivo real para no consumir esta hortaliza, siempre y cuando se tomen las medidas oportunas de lavado y pelado, como para el resto de hortalizas.

Origen de la contaminación

Las autoridades alemanas reconocieron que la contaminación podría haberse originado en cualquier momento

Los datos oficiales que se manejan hasta el momento afirman una asociación entre la bacteria aislada en los pacientes afectados, Escherichia coli Enterohemorrágica productora de toxina shiga, y la encontrada en las muestras tomadas en los pepinos contaminados, aunque no se descartan otras hortalizas frescas. Sin embargo, estos hechos no son concluyentes sobre el origen de la contaminación, es decir, esta no tuvo porqué ocurrir durante el cultivo y recolección del pepino y pudo suceder en el transcurso de su transporte, distribución o comercialización. De hecho, y aunque las autoridades alemanas culparon en un primer momento a las dos empresas hortícolas españolas afincadas en Andalucía, lo cierto es que después reconocieron que la contaminación podría haberse originado en cualquier momento, desde su cultivo hasta su consumo.

Para mayor incertidumbre, no existía una correlación confirmada entre el consumo de pepinos y el desarrollo de esta enfermedad causada por E. coli STEC. De hecho, algunos de los afectados aseguraban no haber comido pepino de manera reciente, aunque sí verduras frescas, punto confirmado por las autoridades sanitarias alemanas.

Actuaciones preventivas

Desde el principio, y aún sin existir evidencias confirmadas, se iniciaron las actuaciones pertinentes con las empresas españolas señaladas con objeto de avanzar en la investigación. En aras al principio de precaución, y gracias a los sistemas de trazabilidad aplicados en los alimentos para su identificación en la cadena alimentaria, se adoptaron las medidas oportunas para la no comercialización del producto coincidente con los lotes señalados, tanto en Alemania como en otros posibles destinos europeos. Sin embargo, más allá de lo que el principio de precaución parecía aconsejar, también se retiraron pepinos y otras hortalizas procedentes de España que nada tenían que ver con estos lotes y no solo en Alemania, sino también en otros países de Europa, que en algunos casos han llegado incluso a prohibir su importación, según parece de manera ilegal.

Desde el Gobierno español se han destacado las graves consecuencias para el sector hortofrutícola de nuestro país y al andaluz en particular y no descarta exigir responsabilidades al ejecutivo alemán por sus especulaciones al respecto. Son muy graves las consecuencias que estos sucesos tienen en el sector hortofrutícola español, no sólo económicas sino de perjuicio de imagen, un sector que por el contrario ha demostrado su gran profesionalidad y excelencia siendo garantía de calidad en todo el mundo.

Consumo y control

La AESAN constata que se trataría de un lote de pepinos específico y que no hay ningún caso asociado a este brote en España, por lo que el consumo de esta hortaliza debe ser el habitual, con las precauciones normales de lavado o pelado de verduras durante su preparación. Solo alrededor de un 2% de las enfermedades por vía alimentaria que se desarrollan cada año en España tienen su origen en frutas y verduras y nunca por este tipo de bacterias.

La Unión Europea cuenta con uno de los sistemas de vigilancia y control de alimentos más desarrollado del mundo, que garantiza la seguridad alimentaria y preserva la salud del consumidor. Además, el sector alimentario español, incluido el hortofrutícola, ha diseñado e implantado herramientas de producción basadas en la prevención y el autocontrol para obtener alimentos seguros y de calidad, tanto para consumo interno como para exportarlos por todo el mundo.

CERCO A UNA BACTERIA

La inofensiva Escherichia coli, una bacteria que vive en el intestino de los animales de sangre caliente, incluido el humano, tiene algunas variantes que han dejado de ser “amables” y que son capaces de provocar infecciones y producir toxinas en los organismos. Es el caso de la denominada E. coli Enterohemorrágica productora de toxina shiga (shigatoxigénica o STEC, antes llamada verotoxigénica o VTEC), un microorganismo capaz de infectar el intestino y de provocar en él hemorragias, de ahí su nombre, y otras graves alteraciones como el Síndrome Hemolítico Urémico, que afecta a los glóbulos rojos y a los riñones, sobre todo, en los grupos más vulnerables, como son los niños pequeños.

No es el caso de este brote, que ha afectado sobre todo a la población adulta, con una mayor incidencia en mujeres. Además, su baja dosis infectiva y su resistencia a los antibióticos, ante los que puede incluso incrementar sus toxinas, la convierten en un potencial peligro sanitario. Por fortuna, es una bacteria muy rara con una incidencia mínima en los alimentos, aunque debido a sus efectos, diversos organismos internacionales recomiendan su vigilancia. La transmisión de la infección por STEC se origina a través de los alimentos o agua contaminados, aunque también es posible, pero muy poco probable, el contagio de persona a persona en contactos muy estrechos, por lo que se recomienda extremar las medidas de higiene personal.

Se la relaciona con el ganado vacuno y otros rumiantes y puede afectar a la carne por contaminación fecal, en el caso de manipularse mal durante su proceso de matanza, que puede ser infectiva si está poco cocinada. Es relevante el hecho de que estos animales pueden ser portadores sanos, es decir, pueden infectar sin tener síntomas. También se ha descrito en leche cruda y queso no pasteurizado y en productos frescos, como verduras y hortalizas (coles de bruselas, espinacas y lechuga), si entran en contacto con tierra, abono, agua o superficies contaminadas, bien en origen o en cualquiera de las fases por la que pasan a través de la cadena alimentaria hasta su consumo.

Hace poco se la relacionó también con el consumo de nueces, por lo que su detección en otros alimentos no se descarta. Desde 2008, solo se habían notificado cinco infecciones por STEC 0104, el E. coli patógeno concreto aislado en Alemania. Ninguna se notificó en España.

FRUTAS Y VERDURAS MÁS SEGURAS

Las frutas y verduras deben adquirirse en puntos de venta autorizados para tal fin y de confianza. Una vez que la fruta o verdura llega al hogar, es muy importante lavarla bajo un chorro de agua potable, ya que a través de este sencillo proceso se eliminan casi por completo los posibles restos de sustancias no deseadas (residuos de plaguicidas, suciedades y restos de tierra), así como una buena parte de una potencial contaminación microbiana. Casi todas las frutas y muchas verduras se consumen en crudo, sin someterse a un proceso de higienización a través de calor. En ocasiones, es necesario aplicar un procedimiento de limpieza más profundo, desinfección, aclarado y escurrido de los vegetales destinados a consumo en crudo, que garantizarán la eliminación de potenciales microorganismos patógenos. Es posible seguir estos pasos o emplear soluciones comercializadas para este fin:

  • Eliminar las partes externas sucias, así como los ejemplares podridos, agrietados, rotos.
  • Lavar con abundante agua potable.
  • Eliminar el agua de lavado.
  • Sumergir en agua con unas gotas de lejía “Apta para desinfectar el agua de bebida”. La cantidad dependerá de la concentración del desinfectante. Si la lejía es de 35gr/l, la cantidad que se añadirá será de 2 ml por litro de agua.
  • Dejar en reposo durante unos 15 minutos.
  • Aclarar con abundante agua potable y escurrir.