Asma (Rincón del Paciente)

Rincón del paciente: Asma


Es una de las enfermedades crónicas más frecuentes a escala mundial y el índice de afectados aumenta cada año, sobre todo entre los niños, a lo que hay que añadir que la carga social y económica asociada es importante

En los países industrializados no es infrecuente esta enfermedad, llegándose a comprobar en la actualidad que el 15 por ciento de los nuevos casos de asma son debidos a las condiciones del puesto de trabajo y, por ello, definido como ocupacional.

Hasta ahora se han identificado más de 250 sustancias que pueden provocar el asma en las personas, patología que desencadenará un problema, generalmente pasajero, para respirar porque se alteran las interacciones entre las células inflamatorias, sus mediadores, el epitelio de la vía aérea más el músculo liso y el sistema nervioso, con lo que se desencadena que los conductos encargados de introducir el aire que se respira se hinchen por dentro lo que limitará la llegada del oxígeno necesario, además, aparecerá moco lo que complicará aún más el paso de la ventilación necesaria, situación que se incrementa porque los músculos se contraen, surgiendo, aproximadamente, las mayores dificultades para respirar a los 20 minutos.

Generalmente los jadeos, la tos y los problemas para respirar van a estar provocados por el polen, el moho, el humo, la pintura, los productos de limpieza, las sustancias químicas, la contaminación ambiental, los cambios de temperatura, algunas infecciones, el ejercicio…son gran parte de los desencadenantes de la desagradable falta de aire, desde los problemas leves a los trastornos crónicos, intensos y debilitantes en los que los pacientes sufren una dificultad para respirar diaria, casi continua.

Por lo tanto, lo que se debe conseguir es mantener el control de los episodios y ataques de asma manteniendo la función pulmonar lo más próxima posible a los niveles normales para evitar la interrupción del sueño, las pérdidas de clases de los pequeños o de trabajo en mayores, los ingresos hospitalarios para llegar a conseguir que no se altere la actividad normal del paciente, incluido el ejercicio si es posible, haciendo un seguimiento exhaustivo de los posibles efectos adversos de determinados medicamentos.

En la actualidad, un gran porcentaje de pacientes sigue usando la medicación de demanda, es decir, la que se utiliza cuando aparecen los problemas, aunque la acción sea muy breve y sean eficaces sólo contra los síntomas y no contra la inflamación subyacente de las vías aéreas, a pesar de que en la última década han aparecido nuevas medicaciones de mantenimiento para conseguir un control a largo plazo de la enfermedad, logrando evitar durante horas y de forma aceptable la aparición del problema, por ello queda demostrado, de forma rutinaria, que la mayoría de los pacientes con asma no tienen controlada su enfermedad.

Existen unas guías como el Test de Control del Asma que pueden aportar una evaluación aceptable del registro clínico del asma, no olvidemos que esta enfermedad tiene un impacto importante y negativo sobre la existencia diaria de los pacientes.

Algunos niños asmáticos mejoran sus síntomas con la edad pero otros empeoran y en otros casos puede que los síntomas desaparezcan con el comienzo de la adolescencia, para aparecer más tarde en la vida adulta.

Es una enfermedad crónica por lo que hay que intentar que no merme de forma progresiva la vida del paciente aportando las medidas de seguridad necesarias y el tratamiento correspondiente.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com