Cáncer mama. Supervivencia.

La supervivencia en cáncer de mama ha subido del 65% al 80% en los últimos 30 años

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El presidente de GEICAM, Miguel Martín, hace hincapié en la importancia de los grupos cooperativos investigadores, tras darse a conocer el estudio “Revisión de la atención del cáncer de mama y sus resultados en 18 países de Europa, Asia y América Latina” del Instituto Karolinska

 

El pronóstico a largo plazo para las pacientes con cáncer de mama ha mejorado significativamente en las últimas décadas, en particular para las mujeres con cáncer de mama diagnosticadas de forma precoz. Esta mejora se debe principalmente a la detección precoz y a los avances terapéuticos conseguidos en el tratamiento médico en la última década. No obstante, para conseguir mejorar más aún estos resultados es necesario un mayor conocimiento de la enfermedad, basado en el aumento de datos epidemiológicos, clínicos, y biológicos así como un mayor y mejor acceso a herramientas de diagnóstico y nuevas opciones de tratamiento.

Esta es una de las conclusiones y recomendaciones más relevantes del Estudio “Revisión de la atención del cáncer de mama y sus resultados en 18 países de Europa, Asia y América Latina”, realizado por el Instituto Karolinska. En cuanto a supervivencia, todos los países europeos analizados han mejorado desde los años 80 a la actualidad, aunque con porcentajes diferentes. Así, España ha mejorado la tasa de supervivencia del 65% al 80%, acercándose al grupo de países con una tasa mayor, como Finlandia, Francia, Suecia, Italia, Holanda y Noruega. El resto de países, entre los que se encuentran Alemania, Inglaterra y Polonia no llegan en la actualidad al 80% de supervivencia.

Según el doctor Miguel Martín, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Gregorio Marañón, presidente de la Fundación Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), y representante español del grupo de trabajo, “la mejora en las tasas de supervivencia se debe, sin duda, al diagnóstico más temprano, como consecuencia a la introducción de programas de screening y a los importantes avances en el tratamiento, especialmente con la introducción de la terapia adyuvante (tras la cirugía)”. Asimismo, este experto hace hincapié en la importancia de la existencia de grupos cooperativos investigadores, como GEICAM, para la disminución de la mortalidad y el aumento de la supervivencia de las mujeres con cáncer de mama en España.

“No obstante –añade- y a pesar de que el sistema sanitario español tiene un grado importante de calidad y eficiencia, hay diversos aspectos que se deben mejorar, como el incremento de campañas divulgativas y de la investigación clínica, y la mejor organización y asignación de recursos para la asistencia oncológica”. A este respecto, el presidente de la Fundación GEICAM pone el ejemplo de los equipos multidisciplinares, necesarios para tomar las decisiones más convenientes en cuanto al tratamiento quirúrgico y terapéutico en cada caso concreto: “ni la mitad de los casos de cáncer de mama en España están tratados y seguidos por comités multidisciplinares”.

Atención sanitaria oncológica

Además de la recomendación de manejar a los pacientes oncológicos a través de equipos o comités multidisciplinares, puesto que estos equipos tienen más probabilidades de estar de acuerdo con directrices científicas consensuadas, el Estudio destaca, en relación a la asistencia sanitaria, que la clave para promover el uso racional de los recursos existentes, así como la equidad en el acceso a los tratamientos en un país es contar con mecanismos de auditoría objetiva que analicen todos los parámetros. “En este sentido”, explica el doctor Martín, “la mayoría de los países europeos han desarrollado estrategias nacionales de control del cáncer en las que están bien definidos los objetivos, si bien el Estudio destaca que hay una falta importante de definición de mecanismos específicos para cumplir dichos objetivos, como la financiación y la asignación de recursos”.

En este marco, el Estudio analiza las diversas formas de abordar la financiación de nuevos medicamentos. Por ejemplo, Francia y Alemania cuentan con listas separadas y presupuestos especiales para los medicamentos innovadores, con el fin de evitar las restricciones de presupuesto de los hospitales. “Una medida para evitar estas restricciones”, afirma el presidente de la Fundación GEICAM, “podría ser que los hospitales publicaran sus resultados de tratamiento, tiempos de acceso al diagnóstico, etc., de forma que las pacientes pudieran comparar los datos de su centro con los de otros centros”. A este respecto, el Estudio destaca el ejemplo de Alemania, donde los principales centros especializados en cáncer de mama han entrado en un programa voluntario de benchmarking (técnica utilizada para medir el rendimiento de un sistema o componente del mismo, frecuentemente de forma comparativa), desarrollado por las principales sociedades científicas.

Incidencia y mortalidad

En la evaluación, según este trabajo, España está por debajo en incidencia -casi 80 casos anuales por cada 100.000 mujeres- de Noruega, Italia, Holanda, Alemania, Reino Unido, Finlandia, Francia, Dinamarca y Suecia, si bien los autores indican que esta incidencia sea menor a la real por ser un dato del año 2002, y por encima de Polonia, México, Brasil, Turquía y China. Por otra parte, en cuanto a la mortalidad, la tasa española de 30 por 100.000 casos de cáncer de mama, la situación es similar a la de la incidencia: por debajo de los países desarrollados con una mayor incidencia y por encima de los países latinoamericanos y orientales analizados en el Estudio.

En nuestro país, una de cada diez mujeres sufrirá un cáncer de mama y cada año se diagnostican entre 16.000 y 17.000 nuevos casos. Constituye la primera causa de mortalidad por cáncer entre la población femenina española.

Otra conclusión relevante del Estudio “Revisión de la atención del cáncer de mama y sus resultados en 18 países de Europa, Asia y América Latina” es que, aunque ha aumentado la supervivencia, la carga de morbilidad del cáncer de mama es alta, debido a que las tasas de incidencia están aumentando en los países desarrollados y en desarrollo, principalmente debido a los cambios de estilo de vida, como el hecho de que las mujeres tengan menos hijos, y el envejecimiento de la población. No obstante, el Estudio pone de manifiesto que los costes indirectos superan de forma importante los directos.

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Madrid, 18 de febrero 2010 (medicosypacientes.com)