Consejos para mantener un cabello sano

El cabello es parte de nuestro cuerpo y hay que cuidarlo. Un cabello sano y fuerte es un indicador de nuestro estado de salud. Por lo tanto, es importante cuidarlo para que mantenga un buen aspecto.

  • El pelo debe lavarse con la frecuencia necesaria para que esté limpio. La frecuencia de lavado dependerá de las características del cuero cabelludo de cada persona y de las peculiaridades “ambientales”: trabajo, contaminación…
  • Es falso el tópico de que lavarse el pelo todos los días favorece su caída.
  • Lo que es verdaderamente imprescindible es utilizar el champú adecuado para cada caso, y nunca el gel de baño.
  • Lo mejor para secarlo es hacerlo de forma natural, con la toalla, mediante suave fricción.
  • Puede usarse el secador con ciertas precauciones: utilizar a temperatura media y a una distancia de unos 10 cm del pelo, cambiando de zona constantemente.
No deben usarse peinados que provoquen tirantez en el cabello, pues pueden producir una lenta caída del mismo (y con el tiempo la frente es más amplia!).
El cortarse el pelo con frecuencia o dejarlo “al cero” no hace que crezca más ni que caiga menos (aunque de ésta sensación por ser el pelo de menor tamaño, siendo menos visible la pérdida).
La grasa no hace caer el pelo, aunque ambas circunstancias suelen ir asociadas. No es cierto que tapone el poro impidiendo la salida del pelo y ahogándolo hasta que muere.

Ante un caso de caída del cabello, siempre hay que ponerse en manos del especialista médico, que determinará sus causas y prescribirá el tratamiento adecuado, basado en pruebas médicas y analíticas.

– Consecuencias sociológicas de la alopecia –

La alopecia provoca en los afectados “una pérdida de confianza en sí mismos, hace que se sientan menos atractivos y más viejos”, y “dificulta las relaciones con el entorno social y familiar”. El impacto que la pérdida e pelo tiene sobre el estado de ánimo, la autoestima y las relaciones sociales y de pareja de los que la padecen es grande, provocando cuadros de ansiedad y depresión en numerosas ocasiones. El médico debe de ser consciente de ello, y no quitar importancia a lo que el paciente nos está refiriendo.

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