Día del donante.

 España es el país número uno del mundo en donación de órganos. Registra una tasa de 34,8 donantes por millón de habitantes, gracias a la que se pueden realizar más de 4.000 trasplantes cada año, según los últimos datos de la Organización Nacional de Trasplantes. Hoy, 5 de junio, se celebra el Día Nacional del Donante, una jornada en la que todas las asociaciones de pacientes trasplantados dan las gracias a los donantes y a sus familiares por su gesto altruista y con la que se quiere también apoyar la donación de vivo.

El Día Nacional del Donante es una iniciativa promovida en su origen por la Asociación para la Lucha contra las Enfermedades Renales (ALCER). Se celebra desde 1980 el primer miércoles de cada mes de junio, y a ella se han sumado en España todas las asociaciones y federaciones de pacientes trasplantados, en agradecimiento a los donantes y a sus familiares que, en medio de una crisis emocional (el fallecimiento de un ser querido), acceden a la donación de sus órganos. El lema para este año es “Escucha tus riñones”.

En nuestro país, la tasa de donaciones en 2012 alcanzó la cifra de 34,8 donantes por millón de habitantes y se consiguieron realizar 4.211 trasplantes.

Nuevos programas de donación

Desde hace unos años, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) está trabajando en la promoción de nuevas vías de donación. Una de ellas es la donación en asistolia o a corazón parado, que el año pasado representó el 10% de todas las donaciones en conjunto y el 40% en comunidades como la de Madrid. Se estima que esta será la principal vía de crecimiento de las donaciones de cadáver.

Pero también se anima a la donación de vivo, impulsada no solo por la ONT, sino también por las comunidades autónomas desde el año 2007, como un complemento a la donación de cadáver. En la actualidad, se ha conseguido que el 15% del total de riñones que se donan procedan de donantes vivos, lo que ha supuesto que se haya alcanzado el objetivo fijado por la ONT en solo cinco años, según información de Marta García, responsable de enfermería de esta organización nacional.

En este caso, el donante, que debe estar en perfectas condiciones, puede vivir prescindiendo de un riñón. La morbilidad (posibilidad de sufrir complicaciones y enfermar) por donar este órgano es inferior al 5% y la mortalidad relacionada con la cirugía para extraerlo, muy baja, del 0,03%. También se puede ceder una porción de hígado (lóbulo hepático), aunque se realiza en muy pocos casos, y se da sobre todo entre padres e hijos.

Requisitos y perfil de los donantes vivos

Para ser donante, basta con manifestar este deseo en vida de forma verbal ante algún familiar o testigo, aunque también se puede hacer constar por escrito en un documento de voluntades anticipadas. Además, hay una tarjeta de donante que hasta ahora era física y de la que hoy la ONT ha presentado una versión digital. “Esta tarjeta no tiene valor legal, pero hoy sabemos que prácticamente en ningún caso de alguien que la tuviera, se ha producido una negativa familiar a la donación, que hoy está en un índice impensable, del 15%, cuando hace unos años era del 20%”, destaca Juan Carlos Julián, de ALCER.

El perfil del donante vivo corresponde a una mujer que dona sus órganos en el seno de la familia

Pero si una persona quiere donar en vida, debe cumplir aún más requisitos. Por un lado, tiene que gozar de un nivel de salud excelente, para asegurar al máximo que no pueda sufrir ninguna secuela derivada de la donación. “El sistema sanitario busca proteger la situación a medio y largo plazo de estos donantes. Para ello, se somete a los candidatos a un estudio en profundidad de su función renal, para descartar que tengan una enfermedad asociada, como la hipertensión o la diabetes mellitus, que les pueda llevar al desarrollo de una insuficiencia renal a lo largo de su vida; también se mira que no tengan enfermedades infectocontagiosas ni oncológicas que puedan transmitir a los receptores”, detalla Marta García.

Además de este análisis clínico, se les realiza un estudio psiquiátrico, para averiguar cuál es la motivación que les ha impulsado a ceder un riñón u otro órgano. En el ámbito familiar está clara cuál puede ser la motivación (salvar la vida del pariente), pero esta donación también se puede producir entre personas desconocidas y, por lo tanto, hay que “efectuar un examen psiquiátrico exhaustivo, para cerciorarse de que la persona tome la decisión de forma competente, sin padecer ninguna enfermedad mental. Por último, la donación es valorada por un comité ético de extracción y el donante debe comparecer ante un juez y declarar que lo hace por motivos solidarios, altruistas y sin esperar una compensación económica de ningún tipo”, informa García.

Aunque no hay una edad límite a partir de la cual se prohíba realizar esta donación de vivo, esta se sitúa en torno a los 70 años.

En la actualidad, el perfil del donante vivo corresponde a una mujer que dona sus órganos en el seno de la familia. Unos años atrás, era muy frecuente que la donación se produjera de madres a hijos. Ahora, se ha incrementado la donación entre cónyuges (y, entre estos, es más frecuente la donación de la mujer al hombre) y la edad media de los donantes se sitúa sobre los 50 años.

Los trasplantados rinden homenaje a los donantes

El Día Nacional del Donante 2013 es de agradecimiento. “No pretendemos buscar más donantes para trasplantes, porque estas campañas ya las organizamos todo el año, sino dar las gracias a los donantes y a sus familiares, porque somos muchos los que estamos vivos gracias a ellos”, destaca Antonio Bernal, presidente de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH), que representa a 5.000 enfermos y trasplantados de 17 asociaciones.

“Esta es una jornada especial en la que se homenajea a todos los donantes anónimos que han salvado a una persona, una vez que han dejado de vivir. Pero si tuviéramos que escoger un lema, este sería ‘Regala vida en vida: el donante vivo vive la felicidad del receptor’. Se debe potenciar la donación de vivo para reducir las listas de espera“, defiende Juan Pedro Baños, presidente de la Asociación Española de Trasplantados (AET), que representa a unos 60.000 afiliados.

“El trasplante de vivo ofrece la posibilidad de ceder de forma libre y sin coacción un determinado órgano a un ser querido, aunque no solo a este. A menudo, es para menores de edad, que cada vez tienen menos posibilidades de obtener uno, puesto que se intenta adecuar la edad y el peso del órgano al receptor y, por fortuna, la mortalidad infantil por tráfico y traumatismo craneoencefálico ha disminuido. Ante esta situación, hoy, los familiares -muchos, progenitores que lo ceden a sus hijos- tienen esta posibilidad de donarles un órgano, aunque difiera en edad y en volumen”, explica Julián, de ALCER, que representa a 18.000 personas de 50 asociaciones.