Dormir bien, la mejor medicina. Ronquido. Apnea del sueño.

 

Cuando dormir bien es la mejor medicina

19 de Marzo de 2014

LasProvincias.es

Dormir bien, disfrutar de un sueño reparador, es saludable. Esta es una verdad que nadie discute. Si, además, la defiende una opinión autorizada y un ensayo clínico de primera magnitud científica demuestra la eficacia del mejor sueño para luchar contra la hipertensión, habrá que prestar mucha atención.

El doctor Miguel Ángel Martínez García, neumólogo del Hospital La Fe que ha coordinado el primer ensayo clínico del mundo para demostrar que el tratamiento que se aplica a la apnea del sueño ayuda a corregir la hipertensión cuando a esta se le resisten todos los fármacos. En el ensayo han participado 24 centros sanitarios de España.

La apnea, una patología respiratoria que interfiere en el sueño y que afecta a cerca del 6% de la población, cuenta con una terapia que se conoce como CPAP. Constituye, como explica el doctor Martínez García, «el tratamiento habitual y consiste en un generador de aire a presión que se coloca sobre la nariz. De esta manera se evita colapsar la vía aérea».

Todo ello ya se conocía, apunta el doctor. Pero la inquietud del equipo de Martínez García -integrado en el servicio de Neumología de La Fe- y de los demás centros sanitarios participantes, les llevó a seguir investigando hasta dar con el resultado que les ha permitido publicar su trabajo en la prestigiosa revista científica JAMA.

Los investigadores habían fijado su mirada en los pacientes que sufren hipertensión resistente a los medicamentos, toman hasta tres Querían establecer la relación entre esta dolencia y la apnea del sueño, pues sabían que un alto porcentaje de quienes no consiguen rebajar la elevada presión arterial con fármacos sufren la temida patología respiratoria que dificulta un sueño reparador. Todos, enfermos con elevado riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares como arterioesclerosis, infarto, ictus…

«Estudiamos a 194 pacientes con apnea de sueño e hipertensión procedentes de los 24 hospitales participantes en el ensayo.» A cada uno se les practicó la prueba del sueño y se comprobó que efectivamente el 80% padecían apnea. Con este resultado en la mano «a la mitad de ellos se les sometió al tratamiento con el dispositivo CPAP y a la otra mitad, nada».

Con esta distribución de terapias se inició un minucioso proceso de control de la presión arterial mediante mecanismos de registro portátiles que permitían realizar los exámenes a lo largo de las 24 horas. Estas pruebas, tal como expone el doctor Martínez García, se extendieron a tres meses.

Transcurrido el tiempo previsto para el ensayo, los resultados demostraron que «la aplicación de la CPAP consigue disminuir los indicadores de presión arterial». Los investigadores todavía pudieron afinar más al constatar que los enfermos a quienes aplicaron el generador de aire durante más tiempo consiguieron que la disminución fuera mayor.

Estaba claro que la conjunción de fármacos, dieta baja en sal y ejercicio físico con el dispositivo CPAP se revelaba como una terapia para los hipertensos que sólo con los dos primeros factores no pueden doblegar su enfermedad.

Los resultados llevan al coordinador del ensayo a apuntar como conclusión que todo «paciente con hipertensión arterial resistente a tratamientos debe someterse a estudios de sueño para determinar si sufre apnea de sueño relevante, ya que de ser así podría tratarse con CPAP para reducir la tensión arterial».