El Rincón del Paciente: Parkinson. Enfermedad de

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El Rincón del Paciente: Parkinson

Ya expliqué en su día que no existe órgano humano más recóndito que el cerebro y esto lo corrobora, asimismo, esta enfermedad de etiología no aclarada que deteriora el modus vivendi tanto del paciente – no razona, no desarrolla las lógicas actividades, no se relaciona y no disfruta con su entorno ni consigo mismo – como el de los familiares, no dejo de lado que genera cierta discordancia médica a la hora de utilizar el tratamiento paliativo existente.

Todas estas patologías encefálicas provocan síntomas no determinativos desde el punto de vista diagnóstico, alteraciones que se inician con años de antelación a la definitiva interpretación clínica, siendo el Parkinson un fiel reflejo de esta situación ya que comienza su lesiva acción bastante antes de la ratificación del mal, por cierto, el utilizar sufijos para diferenciar una específica patología de otras posibles causas, en este caso hago referencia al Parkinsonismo, demuestra que existen también en este caso ladrillos que complican la calificación diagnóstica definitiva del proceso.

Todo parece demostrar que cuando una específica sustancia, coordinadora de la movilidad de la persona, disminuye comienza el deterioro con problemas al caminar, al parar se pierde la horizontalidad y el comenzar de nuevo a marchar se convierte en una odisea, existe temblor típico, la cara se desconecta del entorno, al sentarse se movilizan concretos músculos surgiendo reflejos exagerados y no se coordina el pensamiento con la acción o expresión oral que se pretende desarrollar, acentuándose todo con diversos trastornos como la depresión o la demencia, además, no olvidemos que las cifras adelantan para 2011 más de dos millones de personas afectadas en todo el mundo.

Parece existir cierta predisposición genética, los genes son los transcriptores informáticos que programan la herencia y la posterior historia del individuo, pues bien, seis de los cientos que hay reconocidos en la actualidad serían los promotores de esta patología neurodegenerativa.

La PET, prueba de imagen de visualización del cerebro – ya comenté previamente en algún tema ya editado que está ausente de la mayoría de los hospitales – puede detectar el desarrollo de la patología antes de que los síntomas aparezcan, por ello sería muy positivo realizarla de forma preventiva, pero… ¿ a qué población ?… aquí asoma la importancia del estudio de la predisposición genética citada en el inicio de este párrafo.

Sobre el tratamiento hay buenas expectativas porque mejorarán la movilidad y el estado mental, por ejemplo, un parche que aporta la sustancia que se reduce puede conseguir que el temblor desaparezca y que la movilidad retome parte de su funcionalidad y rapidez, sobre todo en los inicios de la enfermedad, igualmente, en la actualidad ya existe un nuevo sistema que mediante la estimulación de la zona cerebral implicada, milimétrica por cierto, con la introducción de un electrodo a través de un pequeño orificio parece conseguir la regresión de los síntomas motores, consiguiéndose una indispensable calidad de vida más la ralentización del deterioro.

Los trasplantes con células madre – digamos que son las que no conocen su ubicación definitiva por lo que se ajustarían con posterioridad donde fueran situadas – podrían sustituir al tejido dañado… ¡el tiempo nos lo confirmará en caso positivo!

Aprovecho la masa de arcilla que mencioné en una frase preliminar para expresar que en muchos casos, tanto enfermos como familiares, exclamarían con una concreta música de fondo algo como…¡another brick in our life!

 

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com