El uso cosmético de la toxina botulínica retrasa la cirugía.

El uso cosmético de la toxina botulínica retrasa la cirugía

24 de Junio de 2009
Sonia Moreno, DMEDICINA.COM

“Hoy la dermatología domina las técnicas de embellecimiento de la piel, de forma que consigue resultados muy satisfactorios para los pacientes, y permite retrasar la cirugía estética en muchos casos”. Doris Hexsel es una autoridad en el empleo de la toxina bolutínica con fines cosméticos. La dermatóloga brasileña ha compartido su experiencia con estas técnicas en el XXXVII Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

La dermatóloga dirige la Clínica Hexsel de Dermatología, con sedes en Río de Janeiro y Porto Alegre (Brasil), y el Centro Brasileño de Estudios en Dermatología, y ha visitado Madrid para participar en el congreso de la AEDV, donde ha relatado su experiencia en un simposio patrocinado por Galderma. Esta compañía fabrica Dysport/Azzalure, una de las tres toxinas botulínicas tipo A comercializadas en Brasil -y pronto también en España- para estos fines; las otras dos son Botox/Vistabel, de Allergan, y Prosigne, de la empresa china Lanzhou Institute of Biological Products.

Hexsel utiliza sólo Dysport desde hace cinco años: “En mi experiencia, los resultados son muy satisfactorios para los pacientes: su acción es muy rápida y los efectos duran bastante. Los trabajos publicados por Benjamin Ascher, del Hospital Saint Cloud, en Francia, han demostrado que 50 unidades de Dyssport para la glabela es la dosis ideal, y así lo confirman los realizados por Gary Monheit, del Centro Dermatológico de Birmingham (Estados Unidos).

Lo importante es respetar que una unidad de Botox equivale a 2,5 de Dysport; utilizar equivalencias superiores sólo sirve para desperdiciar toxina y además obtiene unos resultados muy intensos, poco naturales”. La naturalidad es una tendencia buscada en este tipo de intervenciones: “No se trata de borrar todas las arrugas del rostro, sino de darle un aspecto relajado”, apostilla Hexsel, para quien el futuro en la dermocosmética está en la combinación de las infiltraciones de toxina con los rellenos, para corregir las arrugas causadas por la pérdida de colágeno y la reestructuración de la grasa facial.

Hexsel ha hecho hincapié en la seguridad de las toxinas -“llevamos aplicándolas dos décadas para uso cosmético”-, también cuando se aplican en el tercio inferior del rostro, pero siempre que lo haga un especialista con dominio de la técnica.

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