Elena Santiago, escritora.

SANTIAGO, Elena

 

Elena Santiago

Fotografía: Henar Sastre
cedida por El Norte de Castilla

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Elena Santiago nace en Veguellina de Órbigo (León) 

Los nueve primeros años asiste a la escuela en su lugar de nacimiento, pasando seguidamente a un colegio en León. Finalizados los primeros estudios y la carrera de Magisterio, se desplaza a Madrid continuando estudios de Letras durante un tiempo. Lo definitivo será su dedicación a escribir y pintar, abandonando todo lo demás. Acabará plenamente en la Literatura. Sus dos primeras publicaciones, seleccionadas por la revista Temas, fueron dos cuentos: “El Hijo” e “Historia sobre el terremoto de Perú”. Seguiría publicando a través de premios literarios y, en la actualidad, en distintas editoriales.

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– NARRATIVA:

Un camino amarillo, La última puerta, Las horas quietas y Cada invierno ( de 1973 a 1975). Cuentos.
La oscuridad somos nosotros (1976).
Un mundo detrás de la puerta, El ruido, Antes de cerrar la puerta (1977). Cuentos.
Ácidos días (1979).
Gente oscura (1980).
Una mujer malva (1980).
Manuela y el mundo (1983).
Alguien sube (1985).
Relato con lluvia (1986). Cuentos.
Veva (1988).
El amante asombrado (1994).
Amor quieto (1997).
Cuentos (1997).
Ángeles oscuros (1998).
Un susto azul (1998). Cuento.
Asomada al invierno (2001).
Olas bajo la ciudad (2003). Cuento.
Sueños de mariposa negra (2003). Infantil.
Lo tuyo soy yo (2004).                                                                                                                                                                                 La muerte y las cerezas (2009)

– OTRAS:

Después, el silencio. Poesía.
Ventanas y palabras (1986). Prosa poética.
Valladolid desde la noche (1998). Prosa poética.
No estás (2001). Poesía.

– CON OTROS AUTORES:

Cuentos de este siglo (1995).
Cien años de cuento (1998).
El Faro (1997). Cuento.
Miguel Delibes (2003).
Jorge      Guillén   2003).                                                                                                                                                                                                                             Inmenso Inmenso Estrecho (2008)                                                                                                                                                                                                                       El Español de los negocios                                   (2008)                                                                                                                                                                                Cuentos de la escuela (2009)                                                                                                                                                                         Contamos la navidad (2009)

 

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1973: Premio Ciudad de León.
1974: Premio Ignacio Aldecoa.
1974: Premio Ciudad de San Sebastián.
1975: Premio Ignacio Aldecoa.
1976: Premio Lena.
1976: Premio Ciudad de Irún.
1977: Premio Jauja.
1977: Premio Calderón Escalada.
1979: Premio Novelas y Cuentos.
1980: Premio La Felguera.
1980: Premio Miguel Delibes.
1981: Premios Hucha de Plata y Hucha de Oro.
1983: Premio Felipe Trigo.
1985: Premio Ateneo de Valladolid.
1991: Distinción en Veguellina de Órbigo (lugar de nacimiento): una plaza con su nombre.
1998: Premio Rosa Chacel (por el conjunto de su obra).
2001: Premio a la Trayectoria Literaria, de la Diputación de Valladolid.
2002: Premio Castilla y León de las Letras.
2003: Es nombrada Hija Predilecta de Veguellina de Órbigo.

 

 

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– “Yo que quería ser pájaro o ángel cuando fuese mayor para no romper los calcetines, acabé siendo escritora desde los 11 años seducida por la imaginación y la palabra. Busqué y sigo buscando el pulso necesario, la intensidad y la fascinación, para convivir con unos personajes de lágrimas y realidad, envueltos en algunas nieblas”. (Michèl Muncy, Conversaciones con Elena Santiago, Rutgers University Camden).

– “Pronto sabré si escribo para contar mundos o para intentar cambiar el que tengo. Sí sé que escribo porque me es necesario, al punto de que no sé vivir de otra manera”. (Foro Hispánico, Ángeles Encinar. Saint Louis Univesity, Madrid Campus).
 

 

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UN ADIÓS MISERABLE

Allí estaban el polvo del tiempo y sus arrugas. Estaba el tiempo en aquella mujer ajada. O dicho decididamente: estaba sobre la mujer el tiempo sin ganas de continuar siendo tiempo.
Sin que resulte demasiado tétrico iré contando que la mujer, rendida de años, quería telefonear y pedir un ataúd.
¿Medidas? Pensó burlona que una talla para mujer menguada, aburrida y antojadiza, ya que quería llevarse dentro sus cinco muñecas tan antiguas como ella. Así, habría de ser un ataúd para mujer encogida, una pura arruga, y cinco muñecas necesitadas de un buen baño.
¿Había que morirse limpio? Hablaban los libros místicos de la limpieza del alma. La del cuerpo, no se consideraba. Tan en camino de volar en cenizas.
Alzó el teléfono. Sin línea. Nada que la comunicara con el exterior. Línea cortada desde años atrás, pero lo olvidaba.
Salir y llamar a alguna puerta, era imposible, ya que no tenía pulso ni recordaba la forma de las palabras.
En la espalda de una fotografía de sus siete años con vestido de organdí, bordada su primera comunión, escribió: Pasen. En el piso hay una mujer muerta.
Y la clavó en la parte exterior de la puerta, cara al pasillo por el que acostumbraban a pasar los vecinos.
Entró nuevamente y se tendió en el suelo. Entrelazó los dedos de sus manos sobre el pecho de latido débil. Se recogió bajo los párpados cerrados y bajo una espera.
La oscuridad le borró las cinco muñecas de ojos algo espantados, pestañas rizadas, bocas muy pintadas en un gesto parado. La casa callada, callado el olor antiguo sobre la historia acabada.
Se supo dentro de lo que no existía. Sin embargo, no acababa de zanjar aquella decisión de su paso a la muerte. La vejez no le importaba. Vieja había sido desde los veinte años ralos y sin estímulos, pero esto de ahora de irse como un trasto inservible misterio adelante a otro mundo, estremecía su pensamiento.
¿Leería alguien el mensaje clavado en la puerta? Sus vecinos eran unos indiferentes, siempre lo habían sido, pasando con caras de ir a lo suyo. Alguna vez se asomaba rauda, pero no llegaba a tiempo de recibir los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches. La vida era otra vecina displicente y desdeñosa.
Mejor no pensar. Mejor no contarse que a nadie tenía, ni para despedirse.
Decididamente hacía una resta con todo y sacudía el pañuelo del adiós. Escapaba a probar otros mundos. Comprobaría si lo verdaderamente humano y amoroso, existía más allá. En lo divino. Si existían cielos sin soledad llenos de esperanzados, despiertos a vuelos tan altos.
Por su inmovilidad bajaron dos lágrimas. Bajo, bajito… comenzó a cantar un miserere mortis.

 

 

 

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MUNCY, Michèle, Conversación con Elena Santiago, Hispanic Journal, Rutgerst University, 1981.

CORTÉS, Eladio, Los cuentos de Elena Santiago: temática y técnica, Rutgerst University Camden.

ENCINAR, Ángeles, Relato con lluvia y otros cuentos: La exquisitez de una prosa lírica, Saint Louis University, Madrid.

ENCINAR, Ángeles, Elena Santiago o el Cuento lírico, Foro Hispánico, Saint Louis University, Madrid Campus.

ENCINAR, Ángeles, La imagen de la mujer. Narradoras españolas actuales: Elena Santiago.

FERNÁNDEZ, José María, Variantes de una misma visión en cuatro cuentos de Elena Santiago, Universitat Rovira i Virgili, Tarragona.

FERNÁNDEZ, José María, La prosa poética de Elena Santiago, Universitat Rovira i Virgili. Tarragona.

FERNÁNDEZ, José María, Cinco libros de Elena Santiago, Universitat Rovira i Virgili. Tarragona.

 

 

 

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