Elena Santiago. Feria Internacional de Libro de Guadalajara (Mrxico)

 

Cultura | Feria Internacional del Libro de Guadalajara

Castilla y León, líder de las letras en el Estado de Jalisco

 

Salgueiro, en la Feria Internacional de Libro de Guadalajara.

  • ‘Hay algo en esta Comunidad que propicia más la literatura que en ninguna otra’
  • Salgueiro: ‘La región pretende dar a conocer sus excelencias’
  • Esta cita prestará atención especial a los ganadores del Premio Cervantes

Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra, pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes. Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras (Confieso que he vivido). La voz de Pablo Neruda cobró este sábado un nuevo sentido en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Esta vez los expedicionarios que llegaban a México no eran los Francisco Hernández de Córdoba, Hernán Cortés, Fray Bartolomé de las Casas y compañía, sino un grupo de 350 escritores, editores, investigadores, músicos, artistas, cómicos y bailarines de Castilla y León dispuestos a mostrar, en la cita más importante del mundo en lengua hispana, la riqueza de su obra.

La consejera de Cultura, María José Salgueiro, inauguró este sábado en la FIL el pabellón con el que la Comunidad pretende dar a conocer sus excelencias y, con él, el programa de actividades para los próximos ocho días, que se desarrollarán bajo el lema de ‘Castilla y León, cuna del castellano’. “Aquí hay algo del ser y del sentir de nuestra tierra. Aquí está reflejada el alma y el espíritu de nuestras gentes”, resumió. México se presenta como un escaparate único para exhibir el universo literario de los autores consagrados de la tierra, el de quienes buscan con denuedo un lugar entre los ilustres, y el de aquellos que una vez les precedieron y guiaron con su maestría y a los que el tiempo no ha podido quebrar la fuerza de su palabra escrita. Y bajo un lema que es bandera y que, por fuerza, ya remite a los códices de Santa María de Valpuesta (Burgos) –con las anotaciones en castellano más antiguas conocidas–, Castilla y León mostrará el vigor de sus letras, tan variadas como el propio paisaje que vio nacer al medio centenar de autores que han ‘desembarcado’ en el Estado de Jalisco.

Pascual destacó cómo Delibes “a partir de una realidad enseñó a adorar el léxico”

“No sé si tuvo la culpa el filandón, o la nieve que cubre estas tierras cada año, o sus vinos, o sus alimentos… Hay algo en Castilla y León que propicia más la literatura que en ninguna otra Comunidad“, reflexionó por su parte la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. “Hay quien habla de magia, de la magia de los fabuladores”, concluyó. Una idea en la que abundó el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, en declaraciones a este diario: “Castilla y León no es de las más ricas en industria cultural, que se concentra fundamentalmente en Madrid y Barclona (el 66%), pero sí puede ser la que más contribuye a la creación literaria en este país gracias a sus autores”.

Autores que con su pluma han construido territorios míticos y desdibujado los límites de la realidad y la fantasía, como Luis Mateo Díez (Celama), José María Merino (El centro del aire) o Gustavo Martín Garzo (El lenguaje de la fuentes). Narradores que, de forma alegórica, han abordado capítulos oscuros de la historia reciente, como Juan Pedro Aparicio (Lo que es del César).

Escritores que han hecho de la escritura un ejercicio de recuperación de la memoria íntima, como Elena Santiago (La oscuridad somos nosotros), o han decidido volver a la historia para novelarla, como Luciano González Egido (El cuarzo rojo de Salamanca), Juan Manuel de Prada (Las máscaras del héroe) y Luis García Jambrina (El manuscrito de piedra). Cronistas de la actualidad que han querido dar testimonio del absurdo nacionalista, como José Ángel González Sainz (Ojos que no ven) o Raúl Guerra Garrido (Tantos inocentes), o del desencanto ante una sociedad que parece abocada a su ruina cultural, como Alejandro Cuevas (La peste bucólica).

En este desembarco cultural en México no faltan dramaturgos, como José Luis Alonso de Santos y Fernando Arrabal. Tampoco poetas, desde los que han tratado de encontrar en la palabra simbólica los secretos para entender la vida en su plenitud, como Antonio Colinas (Noche más allá de la noche) o José Luís Puerto (Paisaje de invierno), hasta los que la han usado para enumerar, los restos del naufragio, como Antonio Gamoneda (Libro del frío).

Precisamente la Feria del Libro de Guadalajara prestará especial atención a los ganadores del Premio Cervantes, a los desaparecidos Miguel Delibes, Francisco Umbral, Jorge Guillén y Gonzalo Torrente Ballester, junto con José Jiménez Lozano y el propio Gamoneda.

Ellos serán los grandes protagonistas en una Feria Internacional del Libro de Guadalajara dispuesta a ir más allá de lo puramente literario, que no por nada Castilla y León regará su pabellón, diseñado por Ángel Marcos, con los mejores caldos de la tierra. Ni Hernán Cortés contó con tantos medios, que en sus carabelas no había expertos en fitness como aquí hay con Rafael Santonja. Ya se sabe, no hay músculo más importante que el cerebro.

Finalmente, el vicepresidente de la Real Academia Española, el salmantino José Antonio Pascual, destacó en declaraciones a este diario la grandeza de las letras castellanas y leonesas: “Su belleza reside en que son capaces de hacernos volar por el español universal, como lo hacía a partir de su realidad concreta Miguel Delibes, un autor que nos enseñó a adorar nuestro léxico”.