Estreñimiento. problemas de salud.

25/05/2012 | PATOLOGÍAS

Estreñimiento crónico: un antiguo problema de salud que precisa nuevas soluciones

Dr. Carlos Verdejo Bravo. Servicio de Geriatría. Hospital Clínico San Carlos. Universidad Complutense. Madrid

El estreñimiento crónico está considerado como un problema de salud común, que afecta a un amplio porcentaje de la población general, pero en mayor medida a la población anciana. Aunque los datos epidemiológicos son variables, por las limitaciones metodológicas de las encuestas, se acepta que hasta un 25-28% de la población general puede sufrir estreñimiento crónico, elevándose al 40-45% en la población anciana con buen estado de salud y capacidad física (1-3). Destacar que en los ancianos dependientes (necesidad de atención en su cuidado básico), este problema puede afectar hasta el 70-80%. Para justificar este alto porcentaje de estreñimiento en los ancianos dependientes, hay que considerar sobre todo la patología crónica que padecen (ictus, enfermedad de Parkinson; demencia; diabetes mellitus; insuficiencia cardíaca) más el consumo de polifarmacia (analgésicos opiáceos, anticolinérgicos, antiácidos, AINE, calcioantagonistas, sales de hierro, suplementos de calcio), junto con un grado de inmovilidad secundario a su pluripatología.

Por todo ello, el consumo de laxantes es muy elevado en la población de edad avanzada, especialmente en los ancianos institucionalizados (ingresados en residencias), donde se estima que hasta el 75-80% de ellos consume algún tipo de laxante de forma crónica (3,4).

Además de las molestias propias del estreñimiento crónico (esfuerzo defecatorio, distensión y dolor abdominal, emisión de heces duras, retraso evacuación, menor apetito…), es interesante destacar la aparición de una serie de complicaciones más específicas y frecuentes en el anciano, tales como la “impactación fecal” (ocupación del canal anal y del intestino grueso por heces compactas y duras), la dilatación del colon e incluso la “volvulación” (torsión de un tramo del intestino grueso por la dilatación), junto con las clásicas consecuencias locales por el esfuerzo defecatorio y las heces duras (hemorroides, fisuras, prolapso anal).

Actualmente está bien demostrada la influencia negativa que el estreñimiento crónico provoca en la Calidad de Vida de las personas, comunicándose que no sólo se afecta el área individual (física y psicológicamente), sino que también influye en el área interpersonal (reduce las actividades instrumentales y las relaciones sociales) y en el ambiente familiar.

Para tratar el estreñimiento crónico se contemplan distintas medidas que se deben aplicar de una forma secuencial, cumpliendo inicialmente las recomendaciones higiénico-dietéticas (toma suficiente de líquidos, ingesta de fibra, realización de actividad física, reeducación intestinal), para plantear posteriormente el tratamiento farmacológico. Dentro del amplio arsenal terapéutico disponible, existen diferentes grupos farmacológicos, algunos de los cuales no están exentos de efectos secundarios importantes. Hay unos fármacos más fisiológicos (formadores de bolo intestinal y los  agentes osmóticos), con resultados buenos aunque insuficientes en la población anciana y con pluripatología, y otros menos fisiológicos (estimulantes, emolientes) con resultados irregulares y más efectos secundarios, así como los laxantes que sólo actúan a nivel rectal (enemas, supositorios glicerina). Paralelamente a estos diferentes grupos de fármacos, existe otro grupo más reducido de fármacos que se conoce como “procinéticos” (aumento del tránsito intestinal) y que pueden aportar un beneficio añadido a los laxantes, especialmente en pacientes con tránsito intestinal lento. No obstante, actualmente dentro del grupo de los procinéticos no existen fármacos muy efectivos, y algunos de ellos provocan efectos adversos considerables.

Pese a todos los tratamientos farmacológicos disponibles, los pacientes que sufren este problema de salud tan común, pero tan molesto, siguen quejándose de síntomas digestivos pese al uso de los laxantes (flatulencia, distensión abdominal, disconfort, esfuerzo defecatorio), lo que provoca en ocasiones una sobreutilización de laxantes y una auto prescripción de los mismos para intentar mejorar estos síntomas. Por ello, la aparición de un nuevo fármaco con acción procinética, con alta efectividad en el tratamiento del estreñimiento crónico y muy buen perfil de seguridad, puede suponer un importante avance en la atención médica de los pacientes con estreñimiento, intentando solucionar un problema de salud que todavía sigue generando molestias abdominales no resueltas y un deterioro en su Calidad de Vida.