Estrés laboral. Sí puede producir caída de cabello (pelo) y facilitar la calvicie (alopecia)

Rincón del paciente: Estrés laboral

El estrés es un término utilizado actualmente en multitud de las conversaciones diarias, independiente del origen o el instante temporal de estos diálogos, por lo que es muy importante concederle la importancia que tiene como origen de concretos deterioros de la buena funcionalidad del ser humano. La normalidad física, mental y social son piezas fundamentales para el buen desarrollo de cualquier tipo de actividad laboral, independientemente de la profesión a ejercer

No olvidemos que existen cifras clínicas confirmadas que determinan una amplia relación entre el citado estrés y la aparición de determinadas patologías, en ocasiones invalidantes o, incluso, creadoras de situaciones límites.

Todos conocemos que el ejercicio de una profesión representa una actividad vital indispensable no sólo desde el punto de vista económico sino, también, como parámetro indispensable para un buen desarrollo personal y, asimismo, para algo tan decisivo como la consecución de las relaciones sociales.

Tenemos que partir de la base de que la situación estresante que acontece durante el desempeño de determinada profesión no desaparece tras la finalización de la misma, sino que puede verse incrementada en las fases de inactividad laboral lo que desencadenará un incremento posterior durante la vuelta a la actividad, además, dicho ambiente puede ser originado tanto por el excesivo trabajo como por lo contrario, incluyo la existencia de negativas relaciones laborales.

Existen concretas profesiones que dada su dificultad pueden provocar situaciones de estrés superiores, a lo que podemos añadir que la búsqueda de la consecución de unos fines óptimos añadirán sentimientos de ansiedad progresivos, de igual forma el ejercicio rutinario y exento de presión pueden originar una falta de reacción ante circunstancias complicadas.

Igualmente, se baraja la posibilidad de que las personas ejecutoras de parámetros de dirección en las empresas pueden ser más susceptibles al problema que comento.

Además, el estrés parece ser que no sólo provoca el característico estado de ansiedad sino que puede desencadenar, a su vez, sobre todo si se repite con frecuencia, alteraciones en otras áreas del organismo pudiendo aparecer problemas cardíacos, gástricos o psíquicos.

Como siempre existe una base de vulnerabilidad que será mayor o menor dependiendo de la persona, aunque podemos hablar, afortunadamente, de absoluta generalización a la hora de conseguir controlar la situación.

El antedicho estrés se ha definido como el cansancio que surge ante la ausencia de recursos físicos para tolerarlo, además, se expresan una serie de condiciones que podrían mejorar o ralentizar la situación como, por ejemplo, respetar los ritmos de sueño, planificar con antelación el próximo día, etc. Como siempre diré que sería aconsejable que todos ingiriéramos alimentos sanos o que realizáramos cualquier tipo de deporte por simple que fuera, se comentan como positivas las vacaciones aunque, normalmente, con posterioridad suele existir un “recrudecimiento de la situación al hacer el cálculo final del débito adquirido “, a su vez, reitero la necesidad de desterrar la automedicación con fármacos sedantes porque en definitiva empeorarán la situación.

Los días del invierno al ser más cortos acrecientan todo este tipo de problemas por lo que no nos podemos quejar los que somos residentes de esta zona geográfica algo retirada de las poblaciones nórdicas.

Finalizo comentando que no sólo los altos ejecutivos están expuestos al estrés ya que éste está generado en múltiples ocasiones precisamente por lo contrario, es decir, la ausencia de exigencia ejecutiva.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com