Estudiar y aprobar. Técnicas. Exámenes, selectividad.

No todo es estudiar

Además de estudiar a tope para preparar el examen, se debe prestar atención a un par de cosas que pueden contribuir decisivamente a lograr una buena calificación en el examen:

Asistir a clase y prestar atención a las explicaciones del profesor es más útil que preguntar después a los compañeros que han atendido. Con ello, el estudiante no sólo será capaz de crear unos apuntes de calidad sino que también podrá detectar los puntos en los que el docente hace especial hincapié, y que son los que más posibilidades tienen de aparecer en el examen.

Es convenienten además interesarse por las costumbres del profesor cuando programa un examen: su forma de calificación, lo que más valora y lo que más penaliza, si tiende a repetir preguntas de exámenes anteriores, si se decanta por un ejercicio en forma de test o por el tradicional…

De día y con descansos

Para cumplir con el ‘planning’ diario de aprendizaje, el estudiante debe marcarse un ritmo de estudio suficiente y constante. Estudiar intensamente durante cinco o seis horas un día y no volver a tocar los libros hasta dentro de una semana no es buena estrategia. Un buen ritmo de trabajo se logra estudiando cada jornada y, si es posible, sin esperar a la madrugada. Los expertos así lo aconsejan, ya que el estudiante está más despejado. Recalcan que no es conveniente estudiar por la noche. Por un lado, se rinde menos porque nuestro organismo está acostumbrado a descansar a esas horas. Por otro, al día siguiente el estudiante está agotado y necesitará dormir al menos durante parte del día, por lo que el hábito de estudio se frena y no resulta eficaz.

 Caundo se organizan las sesiones de estudio, hay que tener en cuenta los descansos, siempre necesarios. Hay especialistas que recomiendan descansar cinco minutos por cada hora de estudio, mientras que otros proponen que estos mini periodos de descanso se vayan acumulando a lo largo de la mañana o de la tarde y se disfrute de ellos en un pequeño paréntesis a mitad de sesión. Si la rutina de estudio empieza a las ocho y media de la mañana y termina a las dos, el recreo sería a las 11:30 y duraría 30 minutos. Es, de todos modos, el propio estudiante quien debe establecer su propio método de estudio. Ahora bien, conviene estudiar siempre a la misma hora.

La concentración

No se trata de permanecer horas y horas en la habitación de estudio o biblioteca, sino de ser eficiente y aprovecharlas al máximo. No sólo son recomendables las pequeñas pausas para despejar la cabeza y tomar nuevas fuerzas para las sesiones siguientes, sino que conviene reservar para después del tiempo de estudio un poco de fuerza anímica e incluso física, en su caso, para destinarla a una actividad agradable que ayude a la relajación y a la desconexión. Salir a dar un paseo, practicar deporte o charlar con los amigos son algunas opciones válidas.

La dieta ayuda

 Una alimentación bien planteada y planificada ayuda a que el rendimiento académico del estudiante mejore. En época de exámenes se produce un gran desgaste físico y psíquico que puede reducir la concentración. La masa cerebral representa entre un 2% y un 3% del peso corporal, pero consume hasta un 20% de la energía que proporciona la ingesta de alimentos. No por ello los estudiantes deben aumentar el número de calorías en su menú, sino cuidar que incluya los nutrientes necesarios. Las vitaminas del grupo B -presentes sobre todo en fruta, verduras, legumbres-, la vitamina E -en cereales y frutos secos-, y sales minerales como el potasio, magnesio y zinc, además de los oligoelementos -litio, silicio, selenio y cromo- deben incluirse en la dieta. Su toma está vinculada con la capacidad de concentración, la memoria, el rendimiento intelectual e incluso, en algunos casos, el estado de ánimo. Si se desean tomar vitaminas adicionales conviene que estén recomendadas por un especialista y se debe recordar que sólo se obtendrán resultados después de periodos de tratamiento de al menos varias semanas, y no a corto plazo.

Para que la dieta del estudiante contribuya a que los resultados del examen sean mejores, hay que empezar el día con un desayuno completo, no con un café o un vaso de leche sin acompañamiento.

Los nutricionistas de EROSKI CONSUMER aconsejan distribuir la dieta, en época de exámenes, en cinco tomas: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. En las comidas principales no faltarán legumbres, pescado, carne, huevos y vegetales verdes. A modo de tentempié conviene tomar derivados lácteos, fruta, cereales y frutos secos. Pese a que es una costumbre muy arraigada, se debe evitar el consumo excesivo de café o bebidas con cafeína.