Famosos y trasplante capilar. Caída de pelo. Tratamiento de la calvicie

 

El injerto de pelo, cada vez más popular
  •  
 
01.10.11 – ESTER REQUENA
 

 
Nishikori acaba con Almagro en Kuala Lumpur

Wayne Rooney.

Futbolista del Manchester United. Se ha gastado 35.000 euros.

El futbolista Wayne Rooney se encuentra pletórico. Sonríe más de la cuenta. Su equipo, el Manchester United, lidera la Premiere League y él se embolsa 11,5 millones de euros al año. Pero no es solo eso. Está feliz por su testa. «Hola a todos. Esta es mi cabeza. Necesitará unos meses para crecer. Todavía es un poco sangriento (sic). Pero eso es del todo normal», colgaba este verano en Twitter. «Me estaba quedando calvo a los 25 ¿por qué no hacerlo?». A Rooney le ha costado lo suyo recuperar los pelos perdidos, 35.000 euros (poco más de su sueldo de un día), pero no para de recomendárselo a todo el mundo.

En España, lo de plantarse el pelo de uno mismo en la calva sale más económico, -hay tratamientos desde 6.000 euros-, aunque depende del número de folículos que se quieran transplantar. Cada cabello suele costar entre 4 y 6 euros. Aquí, la jardinería capilar lejos de ser exclusiva del famoseo ha prendido en la población con fuerza. En las principales clínicas del país calculan que el negocio ha subido un 10% el último año y, en muchas, hay lista de espera: de dos meses a un año. «El hombre ha entrado en la estética como un elefante en una cacharrería y cuando quiere ponerse pelo es como cuando quiere un coche, lo quiere ya», puntualiza Enrique de Hoyos, director gerente de clínicas Ceta.

Julio Iglesias, Manolo Escobar y José Bono rompieron el fuego sin complejos…aunque sin reconocerlo abiertamente. O casi. Anteayer Bono, en un distendido encuentro para despedirse de los periodistas parlamentarios, tomó la palabra para agradecer su trabajo y olvidar los malos momentos: «Pelillos a la mar», les dijo, «y creánme que yo valoro los pelillos». A Bono su consuegro Raphael le recomendó hace unos años hacerse unos arreglillos capilares. Ahora lleva sus implantes con naturalidad tras pasar, dicen, por la Unidad Médica Serrano de Madrid. Ya hasta bromea con ello. En la última campaña electoral no dudó en soltarle un tirito al alcalde de Azuqueca de Henares (Guadalajara), Pablo Bellido, de 35 años. «Eres más joven que yo, pero tienes menos pelo, y eso tiene remedio, ya te contaré cómo se arregla eso», le plantó en un mitin.

Al todavía presidente del Congreso le han imitado cantantes, presentadores, toreros, actores, entrenadores de fútbol, escritores y políticos de todo color, además de empresarios. Todos han hecho un hueco en sus agendas para lucir una melena renovada y rejuvenecer unos años sin dar mucho el cante. Y, lo mejor, para toda la vida.

El mes más preciado por los clientes es agosto, que se reserva de un año para otro. «Los pacientes pasan más desapercibidos y no tienen que dar explicaciones al estar de vacaciones esos días», detalla De Hoyos. Hay excepciones, como el periodista Paco González que no le ha importado confesar su paso por el quirófano. A algunos famosos, incluso, les han llegado a proponer regalarles tratamientos de más de 12.000 euros con tal de que luego dejaran caer en alguna entrevista dónde se habían realizado el injerto. La mayoría calla. La coquetería masculina también existe.

No debe notarse

En Internet son numerosos los foros que se dedican a especular con los cambios de Miguel Bosé, Hilario Pino, Manu Carreño, Alexandro Lecquio o Bertín Osborne, sin olvidar a Mel Gibson, Elton John o Nicolas Cage. ¿Pero es tan sencillo percatarse de un implante a primera vista? «¡Si se nota, no se ha hecho bien el trabajo!», enfatiza el doctor Alex Camps, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venerología. Por eso ni los entendidos en implantes los aprecian y menos por televisión. Habría que despeinar el pelo o escrutar varias fotos de primerísimo plano para dar un dictamen fiable .

Las técnicas se han depurado hasta el infinito. Las últimas se llaman FUE (Folicular Unit Extraction) y Tira. Consisten básicamente en trasladar pelo de una zona a otra. Y no solo de la cabeza, ya que se puede utilizar vello de cualquier parte del cuerpo. La diferencia entre ambas difiere en el proceso de extracción. Mientras la técnica FUE consiste en ir cogiendo una a una cada unidad folicular (pelos que comparten raíz) e implantarla directamente, la Tira requiere una extracción previa. Para ello se retira un pedazo de piel de la nuca de forma larga y estrecha -una tira, de ahí su nombre- del que posteriormente se aislarán los folículos para implantarlos. Uno de los efectos secundarios de esta práctica es una cicatriz apenas imperceptible aunque se lleve el pelo muy corto, como le ocurre, por ejemplo, a Bono.

¿Y no se vuelven a caer con el tiempo? «Rotundamente no. Son pelos extraídos de zonas que genéticamente están programadas para que no se caigan nunca, como es el caso de la nuca», recalca De Hoyos. Una vez implantado con cualquiera de las dos técnicas, el cabello comienza a crecer con normalidad y en unos meses ya está a pleno rendimiento. Los resultados tardan muy poco en llegar. Pasado el primer trimestre, el nuevo pelo casi se encuentra al 90%. Y como cualquier otro, se puede lavar e incluso cortar tranquilamente. Se convierte en uno más. ¡Hasta se puede teñir para ni siquiera lucir canas!

Por supuesto, la segunda cuestión que más preocupa a la clientela es si el asunto duele. «En este tipo de intervenciones el paciente recibe anestesia local, de ahí que no note nada.

El mercado es amplio. El 90% de los hombres mayores de 21 años tiene entradas y el 50% de los que pasan la barrera de los 40 tiene la zona de la coronilla despoblada. El mercado de los injertos de pelo alcanza ya los 1.290 millones de euros anuales en todo el mundo. Aquí no hay crisis que valga. Según la Internacional Society of Hair Restoration Surgery (ISHRS), el año pasado se realizaron en el mundo nada menos que 279.381 injertos, un 48% más que en 2008. Los norteamericanos y los asiáticos son por ahora los más coquetos, seguidos de los europeos, Silvio Berlusconi incluido. Y los especialistas avisan que el boom va en aumento. Al igual que la horquilla de edad de los pacientes. Lo mismo se opera un joven de veintipocos años que un veterano de 80. También se retocan cejas, bigote, pestañas…

Y, ojo, las féminas poco a poco se suben a este carro… pero de forma moderada y con porcentajes poco llamativos por el momento en nuestro país. Pero todo llegará, ya que a nivel mundial acaparan cerca del 14% de los implantes capilares.