Fármacos para adelgazar. Tratamientos obesidad.

El 71% de las boticas vende un fármaco para adelgazar a personas que no lo necesitan

30 de Noviembre de 2009

Ana I. Gracia, EL CONFIDENCIAL

El primer fármaco contra la obesidad sin prescripción médica, Alli, llegó en abril a las farmacias después de que la Comisión Europea le diera su visto bueno. Eulalia Higueras, directora de Desarrollo de Nuevos Negocios de GlaxoSmithKline Ibérica, la empresa fabricante del producto, aseguraba entonces que el fármaco no era un producto milagro ni una fórmula para la operación bikini. Se trataba de un medicamento cuya recomendación quedaba en manos de los farmacéuticos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) peregrinó por 86 farmacias de nueve ciudades españolas para comprobar lo fácil o lo complicado que resultaba hacerse con él. ¿El resultado? La organización ha comprobado que el 71% de las boticas venden el medicamento sin preguntar ni ofrecer ningún tipo de asesoramiento.

Según la compañía fabricante, Alli actúa contra el exceso de peso impidiendo que la grasa se absorba a través del intestino y haciendo que ésta se convierta inmediatamente en desechos. Se desaconseja en embarazadas, trasplantados o pacientes con arritmias y problemas de diabetes. Además, el fármaco debe utilizarse en personas con un índice de masa corporal de 28 o superior y siempre acompañado de una dieta sana y ejercicio. Así, se asesoró a los farmacéuticos mediante cursos en el que se indicaba cómo saber si un paciente debía o no comprar el fármaco, cuánto tiempo debía tomarlo (está probado su uso continuado hasta un máximo de cuatro años sin descanso) y cómo realizar una dieta equilibrada.

Sólo el 29% de las farmacias que visitó la Organización no vendió el producto. De este porcentaje, sólo 13 boticas desaconsejaron el fármaco porque el farmacéutico evaluó correctamente que el consumidor que lo solicitaba no necesitaba adelgazar. Y eso que la persona que pedía el medicamento en todas las farmacias no sufría sobrepeso y su índice de masa corporal estaba entre 18 y 25. En el resto de farmacias, el único motivo que alegaron para no venderlo fue que estaba agotado. 

Falta evaluación

La OCU reprocha a las farmacias que los profesionales no evaluaran al consumidor que solicitaba el fármaco. Únicamente en 10 farmacias los boticarios preguntaron el peso y la altura para averiguar el Índice de Masa Corporal (IMC) y poder aconsejar al consumidor sobre la conveniencia de tomar este medicamento. La misma organización reprocha también al farmacéutico que no hubiera averiguado si existía un problema de sobrepeso; si padecía ciertas enfermedades; aspectos relacionados con el embarazo o la lactancia o si consumía otros medicamentos. Fuentes del derecho farmacéutico han contado a El Confidencial que si el medicamento no está sujeto a prescripción médica el farmacéutico no tiene la obligación de ofrecer información complementaria. “Otra cosa es que el paciente pregunte y no le resuelvan las dudas”, añaden las mismas fuentes. 

Alli no está aconsejado para cualquier persona y tiene beneficios limitados, efectos adversos y contraindicaciones. Aún así, seis de cada diez farmacias visitadas no ofrecieron consejos. Incluso hubo algún caso en el que dieron una pauta errónea al consumidor.