Intolerancias alimentarias. Al gluten (pan…). Enfermedad Celíaca. Clínica variada, con caída de ca

La enfermedad celíaca, intolerancia al gluten: “El pan nuestro de cada día”


La enfermedad celíaca consiste en una intolerancia permanente a las proteínas del gluten que se presenta en individuos genéticamente predispuestos y que causa una atrofia severa de la mucosa del intestino delgado superior, lo que favorece una mala absorción de nutrientes. Es una enfermedad infradiagnosticada ya que sus síntomas pueden confundirse con muchas otras patologías. El tratamiento es tan sencillo como llevar una dieta sin gluten, sin embargo existen problemas de etiquetado que pueden poner en peligro la salud de estos pacientes, sin olvidar los precios tan elevados que presenta estos productos especiales

Madrid, 21 de febrero 2009 (medicosypacientes.com)

Descripción de la imagen

La enfermedad celíaca (EC) es una intolerancia permanente al gluten que produce una lesión grave en la pared del intestino delgado (mucosa intestinal), provocando una atrofia de las vellosidades intestinales, lo que determina una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas). Afecta a individuos predispuestos genéticamente y se puede manifestar tanto en la infancia como en la edad adulta. Además determinados factores ambientales pueden favorecer la aparición de la enfermedad en los individuos predispuestos genéticamente. El establecimiento de una dieta estricta sin gluten conduce a la desaparición de los síntomas clínicos, así como a la normalización de la mucosa intestinal.

Aunque Arateus de Capadocia en el siglo II a.c. habla por primera vez de pacientes que deben suprimir los cereales de la dieta para “curarse”, no es hasta 1888, cuando Samuel Gee escribe el tratado de la “afección celíaca” en el que define y describe con precisión esta enfermedad. En 1950 el holandés Dike descubre que es el gluten el agente causante de dicha enfermedad.

La EC es la enfermedad crónica intestinal más frecuente, cuya prevalencia se estima en 1 por cada 100 individuos. La relación mujer-varón es de 2:1. Es una enfermedad infradiagnosticada debido al desconocimiento de la gran variedad de signos y síntomas con que puede presentarse. Aunque cada vez es más conocida, tanto por la sociedad como por los propios médicos, “no cabe duda de que los avances han sido importantes, pero entre los médicos es de suma importancia la existencia de un mayor índice de sospecha y un mayor conocimiento de los síntomas y signos de la enfermedad para un diagnóstico más precoz. Ésto es fundamental, ya que los celíacos adultos tardan aproximadamente unos 12 años en ser diagnosticados”, explica Manuela Márquez, presidenta de la Asociación de Celiacos de Madrid.

Causas

La causa de la enfermedad es desconocida, pero en su desarrollo contribuyen factores genéticos, ambientales e inmunológicos. La lesión intestinal que caracteriza la enfermedad celíaca es consecuencia de un funcionamiento anómalo del sistema inmunológico (“defensas”), que se activa en presencia de gluten en los individuos que tienen predisposición genética y desencadena un proceso inflamatorio que afecta a la pared del intestino delgado, provocando la destrucción de las vellosidades intestinales, responsables de la absorción de nutrientes.

Los genes que predisponen a padecer la enfermedad celíaca pertenecen a la familia de genes de histocompatibilidad (HLA), siendo HLA-DQ2, presente en el 90% de los afectados, la variante proteica más relacionada con la enfermedad junto con HLA-DQ8, que está presente en el resto.

El gluten es una proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena.

Síntomas

La manifestación común a todos los enfermos celíacos es la lesión intestinal. La sintomatología, sin embargo, es muy diversa y poco específica, lo que dificulta mucho el diagnóstico. Además, algunos pacientes, sobre todo adultos, no presentan síntomas de ningún tipo.

Los síntomas típicos de la enfermedad celíaca son:

  • Diarrea crónica
  • Distensión abdominal
  • Carácter irritable
  • Deposiciones blandas, frecuentes, abundantes, pálidas y fétidas
  • Disminución del panículo adiposo
  • Palidez
  • Anorexia
  • Hipotrofia muscular, especialmente de miembros y nalgas
  • Debilidad generalizada
  • Vómitos y estreñimiento

En ocasiones, y de forma esporádica, pueden aparecer también otra serie de síntomas, denominados extraintestinales, que son secundarios a la lesión intestinal, es decir, se deben a otras alteraciones que se producen como consecuencia del daño en el intestino.

Los síntomas más frecuentes son debidos al déficit en la absorción de algunos nutrientes (sobre todo vitaminas y sales minerales), y son:

  • Alteraciones del crecimiento
  • Raquitismo
  • Fracturas espontáneas
  • Osteoporosis y dolores óseos
  • Tetania
  • Alteraciones del esmalte dental
  • Anemia ferropénica
  • Anemia megaloblástica
  • Edemas
  • Abortos de repetición
  • Cefalea
  • Depresión y trastornos psiquiátricos
  • Anorexia intensa
  • Erupciones cutáneas
  • Artritis
  • Atrofia esplénica
  • Esterilidad

Formas clínicas

No existen tipos de enfermedad celíaca sino distintas formas clínicas de presentación:

– Enfermedad celíaca clásica:

se caracteriza por la aparición de síntomas graves de malabsorción, anticuerpos séricos positivos y atrofia de las vellosidades. Pueden existir síntomas digestivos o extradigestivos. Es muy poco habitual en la edad adulta.

– Enfermedad celíaca paucisintomática:

es la más habitual, tanto en niños como en adultos, y suele presentar síntomas intestinales y/o extraintestinales. El grado de lesión histológica es variable y el nivel de positividad de anticuerpos séricos varía (15-100%) según la gravedad de la lesión intestinal.

– Enfermedad celíaca silente:

no presenta síntomas, pero sí lesión intestinal. Suele pasar inadvertida, salvo que se descubra por una determinación de marcadores séricos indicada por sospecha clínica o por pertenencia a un grupo de riesgo.

-Enfermedad celíaca latente:

no presenta daño intestinal aún consumiendo gluten en la dieta y la prueba serológica puede ser positiva o negativa. Sin embargo, en algún momento de la vida han presentado o presentarán atrofia de las vellosidades.

Diagnóstico

Cereales

Se sospecha que un paciente tiene enfermedad celíaca cuando presenta síntomas o bien cuando pertenece a un grupo de riesgo aunque no presente síntomas. Se consideran grupos de riesgo los parientes de primer grado de enfermos celíacos y aquellas personas afectadas por enfermedades autoinmunes.

En estos casos de sospecha se solicita un análisis serológico en el que se valoran los niveles de anticuerpos IgA totales y de anticuerpos IgA anti-transglutaminasa tisular (AAtTG), que son específicos de enfermedad celíaca. Si el resultado es negativo para AAtTG pero existe deficiencia selectiva de IgA (frecuente en enfermos celíacos) se solicita el análisis serológico de anticuerpos de la clase IgG.

Cuando la prueba serológica es positiva, o incluso cuando siendo negativa existen síntomas muy claros de enfermedad celíaca, se solicita una biopsia intestinal, que es la única prueba que permite diagnosticar la enfermedad celiaca con total certeza. Consiste en extraer varias muestras de tejido del intestino delgado a nivel duodeno-yeyunal para visualizar si existen lesiones histológicas. Es muy importante que el paciente no haya retirado el gluten de su dieta al realizar la prueba, de lo contrario no se observará daño intestinal aún siendo celíaco el paciente.

Tratamiento

El único tratamiento eficaz contra la enfermedad celíaca consiste en eliminar de la dieta los alimentos que puedan contener gluten. La dieta sin gluten debe seguirse de forma estricta y de por vida, lo que permite la reparación de las vellosidades intestinales dañadas y la normalización clínica y funcional de la mucosa intestinal en un plazo de tiempo que dependerá de la edad del afectado así como de la gravedad de la lesión intestinal. La ingestión de pequeñas cantidades de gluten de manera continuada puede causar trastornos importantes y nada deseables. Al elaborar la dieta que debe seguir el enfermo celíaco deben tenerse en cuenta diversos factores como la situación fisiopatológica o las necesidades nutritivas, que suelen estar relacionadas con la etapa evolutiva de la enfermedad y con la edad y el estado de gravedad del enfermo.

Dermatitis herpetiforme

Es una lesión cutánea que afecta a 1 de cada 4 enfermos celíacos y que no ha sido descrita en personas no celíacas. De hecho, la mayoría los afectados por esta dermatitis presentan las lesiones histológicas intestinales típicas de la enfermedad celíaca. Por ello es considerada una manifestación aguda de la enfermedad celíaca, y aparece en codos, rodillas, espalda y glúteos en forma de placas urticariformes. Se trata de vesículas subepidérmicas y abcesos de neutrófilos en las papilas dérmicas. El diagnóstico más fiable de esta afección es la detección de anticuerpos IgA en la dermis superior. La eliminación del gluten de la dieta es el principal tratamiento, aunque suele acompañarse de la administración oral de sulfona hasta que las lesiones desaparecen, ya que pueden permanecer hasta un año tras la retirada del gluten de la dieta.

Enfermedades asociadas

– Enfermedades autoinmunes y otras inmunopatías

  • Diabetes mellitas tipo I
  • Tiroiditis autoinmune
  • Déficit selectivo de IgA
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Síndrome de Sjogren
  • Lupus eritematso sistémico
  • Enfermedad de Addison
  • Nefropatía por IgA
  • Hepatitis crónica autoinmune
  • Cirrosis biliar primaria
  • Artritis reumatoide
  • Psoriasis, vitíligo y alopecia areata

-Trastornos neurológicos y psiquiátricos:

  • Encefalopatía progresiva
  • Síndromes cerebelosos
  • Demencia con atrofia cerebral
  • Leucoencefalopatía
  • Epilepsia y calcificaciones
  • Esquizofrenia

-Otras asociaciones:

  • Síndrome de Down
  • Síndrome de Williams
  • Síndrome de Turner
  • Fibrosis quística
  • Enfermedad de Hartnup
  • Cistinuria
  • Colitis microscópica
  • Cardiomiopatía
  • Fibromialgia
  • Síndrome de fatiga crónica

Un dieta demasiado cara

El único tratamiento que debe seguir un celiaco es eliminar de su dieta el gluten, pero no es tan sencillo como no comer pan, pasta o bollería. El gluten se puede encontrar en la elaboración de muchos alimentos como fiambres, helados, batidos, frutos secos, yogures, condimentos, chocolates, mermeladas, latas de conservas, etc. Sin embargo, aquellos productos especiales “sin gluten” como puede ser el pan, bollería, pasta… que se deben incluir en la dieta diaria presentan unos precios muy elevados, lo que supone un gran desembolso para las familias. “Sólo en las comunidades de Castilla-La Mancha y Navarra conceden a los celíacos ayudas económicas para la compra de productos sin gluten. En el resto de España no existe ningún tipo de ayuda. Algunos organismos o empresas, tanto públicas como privadas, ofrece ayudas para sus trabajadores celíacos o familiares.”, señala Manuela Márquez, presidenta de la Asociación de Celiacos de Madrid (ACM).

Producto Con trigo Sin gluten
Harina (1 Kg) 0,4 € 7,6 €
Galletas (1Kg) 1,2 € 22,4 €
Pan rallado (1 Kg) 0,4 € 16,2 €
Pan molde (1 Kg) 1,3 € 16,2 €
Macarrones (1 Kg) 1,2 € 18 €

El celiaco sólo puede comer aquellos productos que especifiquen en el etiquetado que no llevan gluten o lo recomiende la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) , que edita periódicamente una guía con los alimentos del mercado exentos de gluten. A este respecto recientemente se acaba de publicar un Reglamento europeo sobre el etiquetado de los productos sin gluten. Para la Asociación de Celiacos de Madrid (ACM), este reglamento supone más desventajas que mejoras para los celíacos. “Los etiquetados de los ingredientes de los productos alimenticios ni son seguros ni correctos. A partir de ahora coexistirán dos niveles de gluten, hasta 20 mg de gluten/kg y hasta 100 mg/kg, que se etiquetarán “exento de gluten” y “contenido muy reducido de gluten”, respectivamente. El el almidón de trigo y la avena podrán ser utilizados para la elaboración de estos productos en cualquiera de las categorías antes mencionadas. Estos puntos son los más preocupantes, pues en España, a pesar de no existir ninguna normativa al respecto, no se permitía un contenido de gluten de más de 20 mg/kg y ni el almidón de trigo ni la avena eran utilizados como ingrediente para la elaboración de este tipo de productos”, explica Manuela Márquez, presidenta ACM.

Por otra parte, la comunión es otra traba con la que se encuentran los celíacos, pues la Iglesia sólo permite a los celíacos comulgar bajo la especie con vino y no acepta las formas de maíz como aptas para su consagración.

Para Manuela Márquez “en la sociedad todavía existen una serie de discriminaciones, por ejemplo en lo que se refiere al menú sin gluten para los alumnos celíacos de los centros escolares. No todos los colegios tienen obligación de ofrecer dicho menú”.

Clasificación de los alimentos

Alimentos que contienen gluten

  • Pan, harina de trigo, cebada, centeno y avena.
  • Bollos, pasteles, tartas.
  • Galletas, bizcochos y productos de repostería.
  • Pasta alimenticia (fideos, macarrones, tallarines)
  • Bebidas malteadas.
  • • Bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales: cerveza, agua de cebada, algunos licores.
  • Productos manufacturados en los que entre en su composición cualquiera de las harinas citadas y en cualquiera de sus formas: almidones, féculas, sémolas, proteínas, etc.

Alimentos que pueden contener gluten

  • Embutidos: choped, mortadela, chorizo, morcilla, etc.
  • Productos de charcutería.
  • Quesos fundidos, de untar con sabores y especiales para pizzas.
  • Yogures de sabores, con trozos de frutas o mermeladas.
  • Patés diversos, hamburguesas y adobados.
  • Conservas de carne.
  • Conservas de pescado en salsa.
  • Caramelos y golosinas.
  • Sucedáneos de café y otras bebidas de máquina.
  • Frutos secos fritos o tostados con y sin sal.
  • Algunos tipos de helados.
  • Sucedáneos de chocolate.
  • Salsas, condimentos y colorantes alimentarios.

Alimentos que no contienen gluten

  • Leche y derivados: quesos, requesón, nata de repostería, yogures naturales y cuajada.
  • Todo tipo de carnes y vísceras frescas, congeladas y en conserva al natural, cecina, jamón serrano y cocido de calidad extra.
  • Pescados frescos y congelados sin rebozar, mariscos frescos y pescados y mariscos en conserva al natural o en aceite.
  • Huevos frescos, en polvo, deshidratados y líquidos.
  • Verduras, hortalizas y tubérculos.
  • Frutas.
  • Arroz, maíz y tapioca así como sus derivados.
  • Todo tipo de legumbres.
  • Azúcar y miel.
  • Aceites, mantequillas.
  • Café en grano o molido, infusiones y refrescos.
  • Toda clase de vinos y bebidas espumosas.
  • Frutos secos crudos (con o sin sal).
  • Sal, vinagre de vino, especias en rama y grano y todas las naturales.

Como pauta general, deben evitarse todos los productos a granel, los elaborados artesanalmente y los que no estén etiquetados, donde no se pueda comprobar el listado de los ingredientes.

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