La Medicina Estética.

En el siglo XX aspectos como el tratamiento de afecciones estéticas en muchas especialidades médicas, la complejidad en aumento de las técnicas empleadas, así como las responsabilidades legales derivadas de estas actuaciones requieren que este tipo de intervenciones estéticas sean practicadas por un personal médico cualificado.

El objetivo principal que persiguen estas técnicas es ejercer una verdadera medicina preventiva, puesto que un aspecto estético adecuado siempre es beneficioso para el paciente y ayuda al bienestar y a una mejor salud general.

La Medicina Estética nunca utiliza técnicas de cirugía mayor ni que requieran anestesia general, como sucede en el caso de la Cirugía Estética, que en la mayoría de sus actuaciones implica un ingreso hospitalario del paciente.

Mención aparte merece la Cirugía Plástica dedicada a la reparación de las deformidades y la corrección de los defectos funcionales. En ella se engloban intervenciones dirigidas a reparar tejidos del organismo afectados por una enfermedad, accidente o derivados de lesiones producidas por quemaduras de alto grado, casos en los que es más común su denominación como Cirugía Reconstructiva, Reparadora o Cirugía de Quemados.

En este sentido, la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) defiende la colaboración con los cirujanos plásticos y reparadores para mejorar la seguridad y la eficacia de las intervenciones en los tratamientos estéticos y para minimizar al máximo los posibles riesgos en ese ámbito de actuación.