Nutrición correcta.

Consideraciones sobre una nutrición correcta

 
 

Una nutrición correcta se basa en una alimentación variada, equilibrada y apetecible. La dieta tiene un papel modulador de distintas funciones corporales, con influencia positiva o negativa en algunas enfermedades, algo que siempre debe estar presente en una consulta de Atención Primaria

 

Para la Red Española de Atención Primaria (REAP) la dieta saludable constituye uno de los aspectos, pero no el único, a tener en cuenta en el enfoque global para un buen estado de salud. Así, destacan entre otros, los siguientes puntos a considerar:

Los alimentos funcionales son el resultado de la aplicación a la nutrición de conocimientos científicos acumulados en las últimas décadas. Actualmente son objeto de intensa actividad y promoción. Los alimentos o ingredientes funcionales no son píldoras mágicas ni panaceas útiles para subsanar los efectos de malos hábitos alimentarios. Cuando se prometen determinados resultados positivos sobre el organismo con estos alimentos, se les deben exigir pruebas científicas similares a las pedidas para otros productos (medicamentos).

  1. La evaluación europea de los alimentos transgénicos es de las más rigurosas y exigentes del mundo. Las plantas transgénicas autorizadas en Europa han pasado todas las pruebas de toxicidad y alergenicidad, y no llevan marcadores de resistencia a antibióticos.
  2. La seguridad alimentaria es el valor máximo de riesgos consentido desde la perspectivas sanitaria e industrial (inocuidad, alterabilidad), nutricional, informativa (idoneidad, autenticidad, cumplimiento de las especificaciones caracterizantes reglamentarias o recomendadas) y comercial, aplicable a los ámbitos de la elaboración, conservación, distribución, venta, expedición y consumo de alimentos para el colectivo consumidor definido por especificaciones globales o para los colectivos vulnerables, en su caso.
  3. Dada la importancia terapéutica de la alimentación en el tratamiento de la diabetes, un objetivo fundamental de la educación diabetológica es facilitar el proceso de aprendizaje dietético y la personalización del plan de alimentación.
  4. Frente al paciente oncológico, convendría hacer un diagnóstico nutricional, prácticamente coincidente con el diagnóstico del cáncer. Ese diagnóstico nutricional se deberá evaluar de forma continua durante todo el proceso neoplásico, pues los objetivos variarán dependiendo del momento evolutivo del mismo.
  5. En la dieta de los pacientes con riesgo cardiovascular se desaconsejan las grasas saturadas, sustituyéndolos por carbohidratos, y se recomienda aquellos con poder antioxidantes. Para conseguirlo hay que llegar a acuerdos negociados con el paciente.
  6. Las diferentes alteraciones y problemas que se asocian a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) complican la respuesta clínica y el pronóstico. Asimismo, estas alteraciones van a servir para sugerir la existencia de un TCA. De cara al tratamiento es tan importante la atención a los problemas de la alimentación como a toda la morbilidad acompañante. Las tareas del médico de atención primaria ante un paciente con trastornos del comportamiento alimentario son: 1) descubrirlo, captarlo y hacer el diagnóstico de sospecha, 2) valoración clínica inicial, 3) derivarle al equipo de atención especializada, y 4) estar a su disposición durante el seguimiento.
  7. Las dismorfias corporales incluyen la anorexia, bulimia, la ortorexia y la vigorexia. Consisten en una mala adaptación de la conducta humana (nutricional y del ejercicio físico) por una percepción alterada de la propia imagen corporal, que origina un trastorno obsesivo-compulsivo que puede llevar a la autodestrucción.
  8. El sobrepeso y la obesidad esencial constituyen trastornos crónicos del metabolismo energético, cuyo control exige cambios permanentes en el estilo de vida, mediante la adquisición de conductas saludables que posibiliten corregir la ingestión excesiva de energía alimentaria y eliminar el sedentarismo. La obesidad es un trastorno crónico, no se debe dar de alta, aunque se pueden espaciar las visitas, porque el trato y el tiempo con el paciente son fundamentales. Las calorías de las dietas no son tan importantes, lo mejor es educar nutricionalmente al paciente.
  9. Las dietas milagro pretenden dar esperanza al paciente obeso: “sin dietas”, “coma de todo”, “de manera natural”, etc. Se trata de verdades a medias y con un claro intento de engañar, por eso es necesario un comportamiento precavido, tanto por parte de los profesionales de la salud como de la población en general.

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Madrid, 3 de octubre 2009 (medicosypacientes.com)