Ola de calor. Prevención. verano.

Ante una ola de calor, toda prevención es poca

Adoptar medidas de prevención frente a la ola de calor evita graves problemas de salud

Aunque las previsiones que realizan los meteorólogos advierten de la llegada de una ola de calor, la realidad es que solo se puede pronosticar con exactitud cuatro o cinco días antes de que suceda. Por este motivo, es conveniente saber, antes de que sea demasiado tarde, qué recomendaciones hay que seguir para evitar lipotimias, mareos y casos de deshidratación, que se pueden agravar hasta provocar golpes de calor. Además, hay que extremar el cuidado en personas más susceptibles a sus efectos, como los mayores, los niños pequeños y quienes sufren enfermedades crónicas, que deben tomar precauciones específicas.

  • Autor: Por MARÍA PODRÍGUEZ
  • Última actualización: 22 de junio de 2011

La precaución salva vidas

 Cada año con la llegada del verano, el Ministerio de Sanidad y Política Social lanza campañas informativas con recomendaciones y medidas de prevención. El Plan de Prevención oficial, en el que se recogen los protocolos de actuación para casos de temperaturas muy altas también incluye documentación sobre el uso de los medicamentos en estas situaciones. Estos protocolos se elaboran en colaboración con diversas sociedades científicas como la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, la Sociedad Española de Sanidad Ambiental y la Sociedad Española de Epidemología.

Los planes de actuaciones están enfocados a cuidar la salud de toda la población pero, sobre todo, de los tres grupos de mayor riesgo que se pueden ver afectados por el exceso de calor: los menores de cuatro años, los ancianos, más si viven solos o son dependientes, personas con enfermedades crónicas (como cardiopatías, enfermedades respiratorias o diabetes) o que toman medicación, y quienes realizan esfuerzos físicos en el exterior sea por trabajo o por deporte.

Consejos básicos para todos

En la calle:

  • Busque la sombra.
  • Evite salir a la calle de 12:00h a 16:00 horas.
  • Protéjase de la exposición directa al sol: hay que llevar siempre una gorra o sombrero, utilizar ropa ligera, de algodón y no ajustada.
  • Si necesita salir en las horas de más calor, protéjase la piel del sol con un índice de protección solar mínimo de 15 que deberá aplicarse 30 minutos antes de salir.
  • Mójese ligeramente la cara y la ropa.
  • Evite en lo posible la actividad física intensa durante las horas de más calor y aprovechar las primeras horas de la mañana o al atardecer para practicar el deporte favorito.
  • Evitar los trayectos en coche durante las horas de más sol. En caso de estar estacionados, nadie debe quedarse en el coche cerrado, ni ancianos, niños o enfermos crónicos.

Dentro de casa:

  • Cierre las persianas cuando el sol incida de forma directa sobre la ventana.
  • Abra las ventanas durante la noche.
  • Refresque el ambiente con ventiladores y aire acondicionado, siempre y cuando se haga un uso racional del mismo. Cada grado que se baje la temperatura supone un incremento de consumo de energía del 7%.

Cuidado personal:

  • Aumente la ingestión de líquidos (agua y zumos) aunque no se tenga sed, con independencia de la actividad física que se realice. Si sigue un tratamiento diurético o le han restringido la ingesta de líquidos, debe consultar al profesional sanitario qué cantidad de líquido puede beber durante los días más calurosos.
  • Evite el consumo de bebidas alcohólicas y limitar aquéllas con cafeína o con gran cantidad de azúcar, puesto que hacen perder más líquido corporal.
  • Asegúrese de que niños y ancianos beban abundantes líquidos.
  • Prescinda de las comidas calientes y con muchas calorías. Es preferible la alimentación a base de ensaladas, zumos caseros, verduras y fruta frescas, ya que ayudan a reponer las sales perdidas por el sudor corporal.
  • Preste especial atención a la medicación crónica: los tranquilizantes, los diuréticos y otros fármacos pueden inducir a cambios fisiológicos que recomienden un cambio de pauta. Hay que mantener los fármacos en un lugar fresco para evitar alterar su composición y efecto.

Cruz Roja tiene un teléfono de Atención al Ciudadano (900 22 22 99), disponible 24 horas al día, donde se ofrecen recomendaciones para prevenir los efectos de las altas temperaturas. Se aconseja poner especial atención a síntomas como el cansancio y signos de deshidratación. Si la situación del enfermo empeora, se pueden llegar al llamado “golpe de calor”, con cefalea intensa, náuseas, somnolencia, convulsiones e, incluso, pérdida de conocimiento y muerte.

TEMPERATURAS BAJO CONTROL

La amenaza de una ola de calor semejante a la que sufrió gran parte de Europa en 2003 ha provocado que los organismos oficiales lancen, cada año, planes de prevención y emergencia que ayuden a controlar los efectos de la misma. Y es que, pese a lo que pueda parecer, la ola de calor no es uno de los fenómenos más difíciles de predecir. Hace unos años, Ángel Rivera, jefe del Área de Predicción y Aplicaciones del Instituto Nacional de Meteorología, ya advertía de que era posible saber si tendrá lugar una ola de calor con cinco o seis días de antelación.

En cualquier caso, el Instituto Nacional de Meteorología vigila de forma continúa la posibilidad de fenómenos adversos o que se salgan fuera de los límites habituales. El Instituto Nacional de Meteorología (INM) ha diseñado e implementado un Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos con el que se han determinado los umbrales de peligrosidad, acordados con responsables de Protección Oficial que permiten que cuando se llegue a unos niveles establecidos, se active este plan y se puedan tomar las medidas adecuadas.

A través de las predicciones meteorológicas se activan los distintos niveles de alerta, que van del nivel 0 (verde), ausencia de riesgo; nivel 1 (amarillo), bajo riesgo; nivel 2 (naranja), riesgo medio; hasta el nivel 3 (rojo) que significa riesgo elevado.