Protección solar también en invierno.

El invierno es una época del año mucho más dañina para la piel que otros períodos como el verano, en el que, sin embargo, existe más concienciación sobre la necesidad de cuidados de la misma, por lo que la dermatóloga del Hospital USP San Camilo de Madrid, Dra. Elisa Pinto, ha recomendado el uso de cremas con índices de protección elevado y la renovación de la aplicación cada dos horas si se está realizando alguna actividad al aire libre.

La Dra. Pinto ha explicado que, aunque durante los meses invernales desciende la intensidad de la radiación ultravioleta sobre la Tierra, lo recomendable es seguir utilizando cremas con protección solar, que contienen filtros para estos rayos, y que son las mismas que se utilizan para tomar el sol.

‘Lo que puede variar es la textura: en verano, al tener que aplicárnosla por todo el cuerpo, preferimos que sea más fluida; mientras que en invierno, al aplicarse sólo en la cara, puede ser de una textura más grasa’, comentó.

Asimismo, destacó que las condiciones climatológicas propias de esta época del año (el frío, la humedad, el aire), hacen que la piel requiera una mayor hidratación. Para mantener los niveles de hidratación, la doctora recomendó repetir la aplicación de crema en función de la exposición a las inclemencias y a la actividad que se esté realizando.

En el caso de deportes de invierno al aire libre como el esquí, la Dra. Pinto advirtió que la radiación es mayor en los lugares en los que se suele practicar, por la mayor altitud, y por tanto, la protección debe ‘acentuarse’.

Además, al igual que sucede con el agua, la nieve produce un efecto espejo en el que los rayos se reflejan indirectamente, incidiendo doblemente sobre la piel de los deportistas. Por ello, aconsejó para la práctica de estas disciplinas, no elegir una crema con un factor inferior al 50+, en función de la nueva denominación, y renovar la aplicación ‘cada dos horas’.

Por último, comentó que las enfermedades dermatológicas no padecen, en general, un empeoramiento durante el invierno, salvo algunos casos de psoriasis y pieles atópicas a los que el sol les resulta beneficioso.