Psoriais. dolor articular

Casi la mitad de los enfermos de psoriasis sufren también dolor e inflamación de sus articulaciones

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Aunque el origen de psoriasis todavía se desconoce, la evidencia científica apunta a que detrás de ella hay una predisposición familiar a la que se unen algunos factores ambientales, como el estrés emocional, daños en la piel o algunas infecciones víricas o bacterianas, que influyen en el desarrollo de esta dolencia

 

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria que afecta al 2 por ciento de la población y se caracteriza por placas rojizas con descamación en la piel, aunque en casi la mitad de las ocasiones (42%) se acaban desarrollando también dolores o inflamación de las articulaciones, lo que se conoce como artritis psoriásica, según afirmó hoy el profesor Robert Strohal, del hospital Federal Universitario de Feldkirch (Austria), durante unas jornadas celebradas en Madrid.

En el marco del encuentro ‘Abordando las múltiples caras de las enfermedades inflamatorias’, organizado por Pfizer, Strohal destacó la amplia incidencia de la psoriasis -que afecta ya a más de cinco de millones sólo en Europa- y destacó la importancia de diagnosticar “cuanto antes” la enfermedad para iniciar el tratamiento y evitar comorbilidades asociadas.

Aunque el origen de la enfermedad todavía se desconoce, la evidencia científica apunta a que detrás de ella hay una predisposición familiar a la que se unen algunos factores ambientales, como el estrés emocional, daños en la piel o algunas infecciones víricas o bacterianas, que influyen en el desarrollo de esta dolencia.

Esto afecta también al desarrollo de lesiones en las uñas, característica que distingue la artritis psoriásica de la reumatoide, e inflamaciones en manos y pies que posteriormente se pueden extender a otras articulaciones más grandes como las rodillas, la cadera e incluso la columna vertebral. “Pensamos que las enfermedades inflamatorias sólo van a afectar a la piel, pero es más duro que todo eso”, añadió Robert Moots, jefe de la División de Enfermedades Infecciosas e Inmunología de la Universidad de Liverpool (Reino Unido).

Según los datos presentados en este encuentro, los pacientes diagnosticados de artritis psoriásica aseguraban sufrir psoriasis desde al menos diez años antes, siendo una enfermedad que suele aparecer en enfermos de entre 36 a 45 años.

El problema, pese a que actualmente existen tratamientos para minimizar sus efectos, es que es “una enfermedad grave que afecta a la vida de estos pacientes”, añadió Robert Strohal, no sólo en el aspecto físico sino también en el psicológico ya que el estigma social “les afecta a la hora de realizar tareas cotidianas”, presentando incluso cuadros de depresión o ansiedad.

Los familiares, también sufren

Es más, aseguró este experto, el 98 por ciento de los familiares de estos pacientes reconoce que la enfermedad también les afecta psicológicamente a ellos mismos y uno de cada diez (10%) tiene síntomas de depresión.

En dicho encuentro también participaron pacientes con alguna enfermedad inflamatoria para exlicar en qué medida afectan realmente estas dolencias que, en el momento del diagnóstico, “provocan una bajada importante en el estado de ánimo”, explicó Brigitte, paciente de Dinamarca a la que le diagnosticaron psoriasis de pequeña. Sin embargo, añadió, “es importante reponerse y concienciar a los pacientes de que pueden dejar ver su piel sin problema”.

En cuanto a la carga financiera de la enfermedad, destacaron que hay estudios que aseguran que los pacientes con psoriasis grave suelen tener un coste de más de 11.000 euros por año, de los que el 30 por ciento se destina a gastos de hospitalización por complicaciones derivadas de la enfermedad.

Madrid, 8 de febrero 2010 (medicosypacientes.com)