Reloj biológico y sistema inmunitario.

 Según un grupo de investigadores de Estados Unidos, el reloj circadiano del organismo no solo regula el metabolismo y el ciclo del día y la noche, sino que también desempeña una función destacada para el sistema inmunitario. Un estudio realizado con ratones, publicado en la revista Science, revela que la alteración del ritmo del día y la noche tiene un efecto negativo en la producción de inmunocitos importantes.

Durante este estudio, los investigadores (UT Southwestern Medical Center, Dallas) han descubierto una vía desconocida hasta ahora, ya que las alteraciones del reloj circadiano influyeron en la regulación de los linfocitos T cooperadores productores de interleucina 17 (TH17). Si el número de estos linfocitos se descontrola, la hiperreactividad inmunitaria puede desencadenar enfermedades autoinmunitarias, explica la investigadora sénior Lora Hooper (Howard Hughes Medical Institute).

Los investigadores descubrieron que el desarrollo de los linfocitos TH17 es regulado por el gen Nfil3. Esto se debe a que Nfil3 regula el suministro celular de la proteína Rorγt de los linfocitos T. Rorγt hace que los linfocitos T se transformen en linfocitos TH17, pero la cantidad de esta proteína varía a lo largo del día. En los ratones nocturnos, el nivel máximo se observa a mediodía, cuando los animales están dormidos.

“Cuando alteramos los ciclos de luz y oscuridad normales de los ratones, provocándoles básicamente un desfase horario, observamos una producción y acumulación excesivas de linfocitos TH17 en el intestino”, señala Hooper. Por consiguiente, los ratones fueron más propensos a padecer enfermedades inflamatorias intestinales.

Sin embargo, para modificar el número de linfocitos TH17, sería necesario alterar el ritmo del día y la noche durante más de un día, explica Hooper. Con el ritmo de vida actual, esto suele ocurrir al trabajar en turnos de día y de noche. No obstante, aún no está claro si estos resultados son transferibles.