Sida.

Con motivo de la celebración del pasado Día Mundial del Sida, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica remarcó la importancia de realizar la prueba del VIH a todas las personas que hayan mantenido relaciones sexuales sin protección. Los expertos recordaron la importancia de la detección precoz de la infección en las fases en las que el sistema inmunitario todavía no se encuentra afectado. Según los últimos datos disponibles, en un 38,2% de los casos se detecta demasiado tarde. Este retraso es especialmente preocupante en el grupo de personas heterosexuales y, sobre todo, en los mayores de 55 años.

  • Autor: Por TERESA ROMANILLOS
  • Fecha de publicación: 13 de marzo de 2009

 El sida es una verdadera pandemia que ha causado la muerte a más de 25 millones de personas. Actualmente se considera que hay unos 40 millones de infectados en todo el mundo. El contagio por transmisión sexual es el más frecuente: según los datos disponibles, siete de cada 10 nuevas infecciones se adquirieron por esta vía. Entre los hombres, el 48% de los casos se debieron a transmisión homosexual o bisexual y el 24% sólo heterosexual, mientras que en las mujeres el 74% de las infecciones obedeció a transmisión heterosexual.

Hallazgos sobre los mecanismos del contagio

Es determinante la detección de los contagios de forma prematura e iniciar el tratamiento en sus etapas menos agresivas

La constatación de que el virus del VIH es capaz de atravesar el epitelio genital femenino es un hallazgo reciente y relevante. Hasta ahora se consideraba que la mucosa normal del tracto genital femenino era una barrera que impedía que el virus del sida pudiera penetrar en el organismo. Se creía que para que el virus entrara era necesario que la mujer tuviera lesiones en el epitelio genital como las causadas por el virus del herpes o por otras enfermedades de transmisión sexual.

Investigadores de las universidades Northwestern (Chicago, EE.UU.) han logrado demostrar cómo penetra el virus, marcando partículas virales de VIH con marcas fotoactivas fluorescentes y cultivos de tejido humano -obtenido durante histerectomías- y tejidos de monos “Macacus rhesus”. Así se ha constatado por primera vez cómo el virus penetra a través del epitelio del tracto genital femenino de forma muy rápida. En tan sólo cuatro horas, el virus logra penetrar a una profundidad similar al ancho de un cabello en donde puede localizar células del sistema inmune a las que infecta, propagándose a todo el organismo. Este es un hallazgo importante que remarca aún más la importancia del uso del preservativo como medida preventiva.

En busca de una vacuna eficaz

La búsqueda de una forma efectiva de frenar la pandemia del sida es una historia de pequeños fracasos. Conseguir una vacuna eficaz es uno de los mayores retos y en el momento actual se están desarrollando varios ensayos clínicos que todavía no han aportado resultados satisfactorios. En esta línea, investigadores españoles han iniciado recientemente un ensayo clínico con una vacuna contra el sida. La vacuna está basada en el subtipo de VIH más frecuente, del que se extraen cuatro antígenos con la idea de que puedan activar células del sistema inmunológico para que se encuentren preparadas ante un eventual contacto, con el fin de impedir el desarrollo de la enfermedad.

Para introducir estos antígenos se necesita un vehículo que, en este caso, se trata del virus modificado de Ankara, incapaz de multiplicarse en las células humanas. Éste es una versión modificada del virus empleado como vacuna en la erradicación de la viruela. Se ha llegado a esta fase de la investigación tras dos años de pruebas en el laboratorio y otros dos más en ratones y en primates. En estos animales, a los que se puso en contacto con el virus después de administrar la vacuna, ya ha probado su eficacia y su seguridad.

Ahora ha llegado el momento de corroborar estos resultados en humanos. Esta vez, son 30 voluntarios sanos con bajo riesgo de ser infectados. Se trata de un proceso que consta de tres fases con una duración aproximada de diez años. En la primera fase, los voluntarios recibirán una primera dosis de vacuna y, posteriormente, un recuerdo al mes y a los cuatro meses. Durante este periodo se realizarán análisis para comprobar los niveles de las defensas generadas y el seguimiento será de un año para comprobar la durabilidad de la respuesta a la vacuna.

Si la respuesta es satisfactoria, en futuros ensayos se comprobará si son eficaces en la lucha del organismo frente al VIH. En la investigación participan el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, y el Hospital Clínic, de Barcelona. Uno de los principales problemas que dificulta el hallazgo de una vacuna eficaz es la gran diversidad de la secuencia del virus, lo que dificulta el encontrar una vacuna que sirva para todos los casos. Otra de las dificultades radica en que el VIH ataca precisamente a las células encargadas que organizar las defensas del organismo y, además, lo hace de forma muy rápida, infectando células a las que resulta imposible que las vacunas lleguen.

SIDA: EN PRETÉRITO Y EN FUTURO

 En un primer momento se creía que los primeros casos de infección por el virus del sida en humanos habían tenido lugar en la década de 1930, pero un nuevo estudio publicado en la revista “Nature” demuestra que la enfermedad pudo haber saltado de los simios a los humanos mucho antes. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) causante del sida fue descubierto en 1983. Su origen ha llevado a controversias desde entonces y ha sido el eje central de una investigación realizada por un equipo de científicos de la Universidad de Arizona (EE.UU.), que han desvelado que el contagio pudo haber tenido lugar entre 1884 y 1924.

Estas fechas han sido obtenidas después de diversas investigaciones en las que se han analizado muestras de sangre de varios afectados de África Central y después se han comparado dichas muestras con otras de sangre de simios infectados por la versión del virus en los monos (SIV). Estos nuevos datos revelan que, posiblemente, el virus fue contraído por primera vez a finales del siglo XIX pero que no se convirtió en una auténtica epidemia hasta 70 años después.

En lo que se refiere al futuro de la enfermedad, un modelo matemático creado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que dentro de 10 años se podía haber reducido el contagio del sida sólo a un caso entre 1.000 habitantes en todo el planeta. El criterio para poder erradicar la enfermedad en casi su totalidad sería proporcionar a la población mecanismos para la realización de controles anuales, sobre todo en los jóvenes mayores de 15 años, para poder así detectar los contagios de forma prematura y poder empezar el tratamiento de la enfermedad en sus etapas menos agresivas.

Tal y como explica Reuben Granich, del Departamento del VIH de la OMS, “si se consiguiera el acceso universal a las pruebas y el tratamiento, en cuestión de una década se pasaría de una epidemia endémica a una en fase de eliminación, en la que quedaría concentrada en unas pocas poblaciones de riesgo. La incidencia del virus, gracias a estas medidas, caería un 95%”. Uno de los principales inconvenientes para la implantación de estas medidas sería el elevado coste económico que supondría. Se calcula que para que hubiera un acceso a nivel mundial a los diferentes recursos propuestos por la OMS en 2015, se requeriría una financiación de 41.000 millones de dólares.