Trastornos alimentarios: bulimia, anorexia. Caída de pelo (cabello)

Un 30% de la población femenina tiene riesgo de padecer un trastorno de la conducta alimentaria en la adolescencia y juventud

 

Este trastorno afecta más a las mujeres tanto por razones culturales, ya que siguen un modelo estético corporal delgado, como biológicas, porque hacen más dietas y estas les causan déficit de serotonina. Las estrategias para prevenir estos transtornos pasan por aplicar enfoques multidisciplinares, y por introducir programas de prevención primaria escolar selectiva

 

 

“Un 30% de la población femenina tiene riesgo de padecer trastorno de la conducta alimentaria (TCA), y un 5% de las mujeres adolescentes y jóvenes tienen un trastorno de la conducta alimentaria que cumple criterios diagnósticos”, afirma el Dr. Pedro Manuel Ruiz Lázaro, secretario de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente.

Las causas, según explica el Dr. Ruiz, son multifactoriales. “Desde la genética al modelo estético corporal imperante de culto a la delgadez que incrementa la insatisfacción corporal”. Este trastorno afecta más a las mujeres por razones culturales, porque siguen un modelo estético corporal delgado, y biológicas, puesto que hacen más dietas y éstas les causan déficit de serotonina.

En este sentido, también influye “en los chicos, la frecuencia de exposición a los medios de comunicación (TV y revistas), y en las chicas, determinados contenidos de los ”media” relacionados con la insatisfacción corporal y los desórdenes alimentarios”, comenta el Dr. Ruiz al explicar los resultados de un estudio sobre una muestra representativa de 1.115 estudiantes de secundaria de 15 comunidades autónomas, que se ha presentado en el XIII Congreso Nacional de Psiquiatría. El 10,2% de la población presenta riesgo de actitudes patológicas hacia la comida y el 11,2% riesgo de insatisfacción corporal.

Los TCA y la obesidad emergen como problemas de salud pública en relación con el fomento del culto al cuerpo y el creciente sedentarismo. Además se han producido una serie de cambios insaludables en los hábitos alimentarios : se abandona la dieta mediterránea, no se come en familia, y hay una abundancia de comida basura y productos baratos hipercalóricos con abundancia de grasas poco saludables.

En la opinión del Dr. Ruiz, los trastornos de la conducta alimentaria más frecuentes son los denominados trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE): anorexias, bulimias atípicas y trastornos por atracones. “La prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria subclínicos o atípicos que no cumplen todos los criterios diagnósticos es sustancialmente mayor que los síndromes completos”, añade el experto. Asimismo, recuerda que “diferentes estudios epidemiológicos han mostrado que las cifras de prevalencia no varían entre las diferentes comunidades autónomas, siendo también similares a otros países desarrollados”.

Impacto de los trastornos alimentarios en la generación Y

La generación Y es la generación del siglo XXI, la Generación del milenio o la Generación 2001. Hace referencia a los nacidos entre 1978 y 1989, educados con las nuevas tecnologías, con Internet. Se caracterizan por sentirse alegres, seguros de sí mismos, y llenos de energía. Su formación es excelente, aunque tal vez demasiado académica. Es una generación de niños deseados y protegidos por una sociedad preocupada por la seguridad.

Al estar muy protegidos, tienen una enorme dificultad para encajar las críticas, toleran mal la frustración de sus expectativas; quieren controlar su tiempo y no perderse las actividades que han estado realizando desde niños. Tienen clara vocación internacional. Para ellos el desafío forma parte del éxito.

Hay que apelar a sus sentidos, interesarlos y entretenerlos, son altamente sofisticados en sus gustos y apetitos. Es la generación de la interactividad, de los foros, grupos y las redes sociales, de las nuevas tecnologías que cambian continuamente a velocidad de vértigo. Su canon de belleza se basa en la obsesión por la delgadez femenina, la naturalidad y la infantilización.

Para el Dr. Ruiz, la principal diferencia es que la generación anterior, “la denominada mileurista o generación X”, es “más escéptica, cínica y desilusionada ante los valores de sus padres, con una revalorización de la adolescencia que les fuerza a ser adolescentes eternos, con cifras que señalan que el 30% de los mileuristas están en dieta permanente”.

Las estrategias para prevenir los trastornos alimentarios de la generación Y, que a la vez es activa y muy sedentaria, pasan, según el Dr. Ruiz, “por enfoques multidisciplinares, como el programa ZARIMA, con el foco en los adolescentes, en su contexto y en relaciones. Se trata de programas efetivos y relativamente económicos desde el punto de vista del coste, tiempo y recursos humanos”.

Por otro lado, también se desarrollan “los programas de prevención primaria escolar selectiva, los cuales representan una oportunidad para disminuir la incidencia de los TCA, cuya prevalencia en la comunidad se mantiene en cifras similares desde la década de los noventa”, asiente el Dr. Ruiz.                                                                                                                                                                                                                                

 

Madrid, 22 de octubre 2009 (medicosypacientes.com)