Verano: piel: hongos en el pie.

La piel cuenta con un manto ácido y graso que forma una fina capa protectora contra los hongos. Si esta capa protectora del pie se rompe, pueden infectarse con hongos más fácilmente. Los lugares húmedos como piscinas, gimnasios, duchas públicas… son potenciales focos de contagio

Madrid, 20 de julio 2009 (medicosypacientes.com)

Los pies son una de las partes del cuerpo que más sufren el calor, los roces o la humedad. Es por ello que son más propensos a que se instalen hongos.

Se pueden distinguir tres tipos de hongos: dermatofitos, levaduras y mohos. Los dos primeros son los que se desarrollan con más frecuencia en el ser humano. Las infecciones por hongos son más comunes en verano debido a un mayor contacto con el agua (el mejor hábitat para estos mircroorganismos). Entre las más frecuentes se encuentran:

Pie de atleta.: la infección se presenta en la planta y en los espacios entre los dedos. Es muy contagiosa (incluso personas que se bañan en la misma piscina). Sus síntomas son: picor en la zona, ablandamiento, aparición de grietas, descamación de la piel, pequeñas ampollas con un líquido acuoso.

Onicomicosis.: producido por los dermatofitos que alteran la queratina de la uña. Las uñas se vuelven gruesas, sin brillo, y, poco a poco, se van separando de la carne hasta que se caen.

Papiloma.: es sinónimo de verruga vírica vulgares y suele aparecer en las plantas de los pies. Al ser de origen viral se contagia por el simple contacto. Por ello debemos evitar pisar por zonas de poca higiene como arenas de playa, duchas, piscinas, gimnasios… ya que pueden estar contaminadas con este virus. Los papilomas pueden ser muy dolorosos ya que el peso del cuerpo hace que se introduzca dentro de la piel, como un clavo, y nos duela al andar. El tratamiento consiste en la aplicación de pomadas antiverrugas o intervención quirúrgica (crioterapia con nitrógeno liquido o electrocuagulación).

Consejos para evitar infecciones

  • Evitar caminar descalzo por el borde de la piscina, gimnasios, duchas, saunas…
  • Llevar sandalias de goma al utilizar las duchas públicas.
  • Usar calzado que permita una buena transpiración en el pie (se recomienda tipo sandalia y no confeccionado con materiales sintéticos).

Higiene diaria del pie:

  • Lavado: debe hacerse con agua fría y con jabón de acidez PH 5.5.
  • Secado: secar bien el pie, especialmente, entre los dedos ya que la humedad favorece las infecciones por hongos, bacterias o virus.
  • Hidratación: cremas hidratantes con lanolina o vaselina en toda la superficie del pie pero siempre en pequeñas cantidades.
  • Cortar las uñas: forma recta y siguiendo la morfología del dedo.
  • No compartir las zapatillas ni las toallas.
  • Con el calzado deportivo, utilizar calcetines de algodón que permiten la transpiración.